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La crisis provoca una reunión del presidente y Menem

Un mes antes esta escena habría sido inimaginable. Pero algunas situaciones cambian en Argentina a velocidad de vértigo. El ex presidente Carlos Menem (peronista) acudió ayer a la Casa Rosada, donde fue recibido por su sucesor, Fernando de la Rúa (radical). Saludos cordiales, apretones de manos y conferencia de prensa del ex mandatario en el mismísimo palacio presidencial. Todo ello convenientemente registrado por las cámaras de televisión y difundido a los cuatro vientos. Menem no podía sellar de mejor manera su regreso a la vida política, que muchos habían enterrado, quizá con excesiva celeridad.

Hace apenas un mes, el presidente del Partido Justicialista (PJ, peronista) estaba en arresto domiciliario acusado de ser el jefe de una asociación ilícita que vendió ilegalmente arsenales de guerra a Croacia y Ecuador, dos países sobre los que pesaba un embargo militar de la ONU. En los seis meses que pasó en cautiverio en una quinta de la provincia de Buenos Aires, Menem fue despreciado por el poder y por buena parte de sus viejos camaradas de partido, y tratado poco menos que como un delincuente.

Hoy regresa con nuevos bríos al ruedo, y el presidente De la Rúa, al borde de la asfixia, le convoca para discutir de política en plena jornada de huelga general. Se diría que las gravísimas dificultades que atraviesa Argentina han acercado a dos viejos adversarios.

Menem rechaza un escenario de elecciones anticipadas y apoya la permanencia de De la Rúa en el poder hasta el fin de su mandato, en 2003, porque necesita tiempo para sortear los obstáculos en el dividido PJ y lograr su nominación como candidato a las presidenciales dentro de dos años. 'Coincidimos plenamente en que es imposible una devaluación porque sería desastrosa', dijo Menem. Todo un baluarte para De la Rúa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de diciembre de 2001