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OPINIÓN DEL LECTOR

Bochorno sindical

El pasado miércoles, había anunciada una mesa redonda convocada por la Asociación de Facultativos del Área Hospitalaria Virgen del Rocío con el título Innovaciones en la gestión sanitaria.

Soy profesional no sanitario en ese hospital y tuve la curiosidad y preocupación de averiguar quiénes forman esa asociación y cuáles son sus objetivos, y pude comprobar, con agrado, que la integran prestigiosos profesionales con el fin de crear foros de debate para formular propuestas de mejoras en la calidad asistencial, de la docencia y de la investigación, coincidiendo con la demanda que la sociedad está solicitando.

Me propuse asistir con gran interés, ya que en el tiempo que llevo colaborando con el personal sanitario en temas de gestión, he podido apreciar la gran dedicación, profesionalidad y preocupación que los clínicos tienen por esos temas.

Me interesaba no sólo la propuesta de los facultativos de mi hospital, sino escuchar también las posiciones de la dirección gerencia del hospital y del responsable del SAS y de la Consejería, que participaban.

Cuando el acto iba a comenzar, un grupo de personas con pancartas y banderas, con conocidas insignias sindicales, impidieron que empezara y, tras infructuosos intentos de disuasión por parte de los organizadores, estos anunciaron la suspensión de la mesa.

Suponiendo que llevaran razón, no puedo entender cómo se puede actuar de esta forma tan violenta, abusiva e insultante, y lo que ya no puedo entender de ninguna manera es que no llevándola, como es el caso, se vociferen consignas particularmente interesadas en desprestigiar los intentos de establecer fórmulas de gestión eficiente en la sanidad pública, aferrándose a posiciones de privilegios nada justificadas. Parece que da pánico que se susciten debates sobre la optimización de los recursos públicos, la calidad de los servicios, etc..., porque puede amenazar el disfrute de status del que gozan muchos trabajadores.

Me siento avergonzada, abochornada y, más aún, indignada, como persona progresista y de izquierdas al ver en qué han acabado organizaciones que tanto esfuerzo, trabajo y sangre costó crear.

¿A quién representan estos trabajadores (liberados sindicales) que impiden violentamente debates que estos mismos sindicatos 'de clase' deberían organizar y promocionar? ¿A qué se dedican cuando los profesionales preocupados por la atención sanitaria pública tienen que asociarse al margen de lo que sería el cauce lógico y progresista, las organizaciones sindicales?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de diciembre de 2001