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Editorial:

Embriones sobrantes

La Comisión Nacional de Reproducción Asistida, formada por expertos de distintas áreas, tiene como objetivo asesorar al Gobierno en materias relacionadas con la reproducción humana, altamente sensibles tanto desde el punto de vista científico como social. Sin embargo, en un periodo de vertiginosos cambios en este campo, llevaba sin reunirse desde hace un año y medio, bien porque no ha considerado oportuno pronunciarse, bien porque el Gobierno no ha tenido interés en conocer su opinión autorizada.

Ahora, coincidiendo con el anuncio de clonación de un embrión humano con fines terapéuticos por la empresa estadounidense Advanced Cell Technology, la Comisión Nacional de Reproducción Asistida ha creído obligado reunirse y emitir un informe sobre el asunto. Defiende la Comisión que se permita el uso de los embriones sobrantes de los tratamientos de fecundación asistida para la investigación con células madre. Estas células, presentes en los embriones de unos pocos días, tienen la particularidad de poder reproducirse indefinidamente y convertirse, con un tratamiento adecuado, en células de cualquier tejido humano, corazón, piel, páncreas, sangre o cualquier otro. Se abre así la posibilidad de curación de enfermedades para las que no hay, hasta el momento, ninguna terapia eficaz o para la reconstrucción de órganos dañados severamente.

Llegados a este punto, empiezan a cobrar importancia las consideraciones éticas o el significado que cada cual asigne a un embrión formado por unas docenas de células indiferenciadas, pero con capacidad de convertirse en un ser humano si es implantado en un útero. De ahí que haya opiniones encontradas sobre la manipulación de embriones, aun cuando de ella puedan derivarse beneficios para la salud de los humanos. De todas formas, no estamos seguros todavía de cómo proceder en la práctica con estas nuevas terapias, ni conocemos sus efectos colaterales; por lo que, antes de aplicar estas técnicas, es necesario investigar en profundidad, y esto sólo es posible si se cuenta con células madre.

En España se calcula que hay 40.000 embriones congelados sobrantes de los tratamientos de fecundación in vitro con los que no se sabe qué hacer. La ley de 1988 obliga a conservarlos durante cinco años, pero no especifica lo que hay que hacer con ellos una vez transcurrido ese tiempo sin que nadie los reclame. La mayoría de los investigadores y el informe de la Comisión Nacional de Reproducción Asistida defienden el uso de estos embriones para investigar sobre las potencialidades terapéuticas de las células madre; de no ocurrir tal cosa, el único destino realista de esos embriones es la destrucción.

Algunos miembros de la Comisión estiman que el concepto de embrión no viable puede aplicarse ya al caso de aquellos que no vayan a implantarse nunca en el útero de una mujer y que, por tanto, podrían ya utilizarse sin necesidad de modificar la ley. La mayoría, sin embargo, piensan que es más seguro afrontar una modificación legal que establezca con claridad la legalidad de utilizar los embriones desechados como fuente de células madre para la investigación. El Gobierno, por su parte, no parece decidido a aplicar esta recomendación y se muestra remiso a tomar una decisión. Aduciendo la dificultad del caso, que es real, puede demorar cualquier decisión, cediendo así a la presión de los grupos más conservadores y evitando pronunciarse en un tema vidrioso. Pero no es ésa precisamente la actitud que exigen la rápida evolución del avance científico y las razonadas peticiones de los investigadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de diciembre de 2001