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Maragall cree que la tasa de las gasolinas prueba el fracaso de la financiación

Unió de Pagesos proyecta movilizaciones

El presidente del PSC, Pasqual Maragall, criticó ayer la aprobación de la subida de la tasa de hidrocarburos de cuatro pesetas por litro para financiar la sanidad y recordó la potestad de las autonomías de aplicar el tramo autonómico, que puede encarecer el precio 1,6 pesetas más. A su juicio, esta medida demuestra que el nuevo sistema de financiación autonómica es 'insuficiente' y, por tanto, sentenció, 'ahora se ven obligados a subir los impuestos'.

El líder socialista subrayó que el impuesto indirecto, en todo caso, debería repercutir en la potenciación del transporte público: 'El impuesto debería ir ligado a la financiación de los medios públicos, dado que, al mismo tiempo, supondría una recarga para el transporte privado de las áreas metropolitanas, que provoca congestión, y comportaría potenciar la alternativa del vehículos públicos'.

Maragall, que realizó estas declaraciones ayer en la Conca de Barberà, comarca en la que visitó Montblanc y L'Espluga de Francolí, criticó la decisión de destinar la tasa, que también se aplicará al alcohol, a la financiación de la sanidad pública. Según el dirigente socialista, esta decisión significará, debido a 'un planteamiento erróneo', dar alas a un sistema de financiación que, a su juicio, resulta obsoleto y que obliga a aumentar los impuestos. Maragall instó ayer al Gobierno de CiU a no aplicar su tramo autonómico, posibilidad no descartada por el consjero de Economía, Francesc Homs. Éste podría aplicar el incremento en el tramo autonómico a principios del próximo año.

Las voces críticas contra la tasa sobre las gasolinas se alzaron no sólo entre la oposición política catalana, sino también en diferentes sectores profesionales afectados por esta medida. Incluso el sindicato agrario Unió de Pagesos amenazó con movilizaciones si finalmente este impuesto afecta a todos los hidrocarburos y no sólo a las gasolinas.

En nombre de Unió de Pagesos, Josep Maria Huguet, coordinador del sindicato en Lleida, señaló que la 'tasa supondrá para el sector unos costes añadidos', lo que en su opinión 'irá en contra de las acciones realizadas hasta el momento contra el aumento del gasóleo agrícola'. UGT también mostró malestar por el impuesto.

El presidente de Iniciativa per Cataluny-Verds, Joan Saura, apostó por destinar la recaudación de esta tasa al transporte público o a medidas en favor de la sostenibilidad y reclamó al Gobierno catalán que no imponga el tramo autonómico, que permite gravar las gasolinas 1,6 pesetas como máximo.

Saura invitó a Homs a cubrir la deuda de la sanidad pública catalana, que según los cálculos del PSC supera los 436.000 millones de pesetas, con el superávit que según el consejero tendrá el presupuesto de la Generalitat en el año 2002.

Josep Huguet, portavoz parlamentario de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), afirmó que el Gobierno central 'pretende cargar sobre los ciudadanos lo que es su responsabilidad'. El dirigente republicano añadió que el traspaso de la recaudación a las autonomías tan sólo es 'un engaño mediático'.

Homs, por su parte, dijo no comprender la actitud de las comunidades autónomas gobernadas por los socialistas, que el jueves rechazaron este impuesto, si a su juicio el dinero irá destinado al 'interés general'. El portavoz de Convergència i Unió en el Congreso, Xavier Trias, manifestó: 'A los ciudadanos se les tiene que decir muy claramente que si quieren una sanidad de primera fila alguien la tiene que pagar, con hidrocarburos o con otros mecanismos, porque esto no cae del cielo, y la gente se tiene que acostumbrar'.

El Gobierno prevé, según informó ayer el consejero de Sanidad, Eduard Rius, recaudar entre 24.000 y 25.000 millones de pesetas anuales por esta tasa. Rius consideró 'muy positivo' que el el impuesto financie la sanidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de noviembre de 2001