Blair corona a Schröder como gran actor de la crisis internacional

Un consejero del canciller dimite tras criticar a soldados alemanes

La pretensión del canciller Gerhard Schröder de que Alemania pese más en la escena internacional está comenzando a confirmarse con hechos: los primeros soldados alemanes están listos para participar en los operativos antiterroristas, un general germano fue nombrado ayer para presidir el Comité Militar de la OTAN, y Berlín albergará el lunes la conferencia sobre el futuro de Afganistán que ha convocado Naciones Unidas.

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'Gerhard está liderando a Alemania en la dirección en la que Alemania debe avanzar'. Pronunciadas ayer en el congreso de los socialdemócratas en Núremberg, éstas y otras palabras del primer ministro británico, Tony Blair, son el hasta ahora mayor espaldarazo para la determinación con la que el canciller alemán está situando a su país en el ámbito internacional tras los atentados terroristas del 11 de septiembre.

En un brillante y muy europeísta discurso, que eclipsó todo lo que hasta ahora se ha escuchado en el congreso del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), Blair subrayó que ha llegado la hora de que Alemania asuma que es 'uno de los líderes de Europa, con gran poder económico y político', lo que implica también 'desempeñar plenamente su papel en política exterior y de defensa'.

Precisamente este argumento -el de que los aliados internacionales esperan de Berlín una mayor confianza en sí mismo- ha sido invocado por Schröder para lograr que las filas gubernamentales aprobaran que Alemania participe con hasta 3.900 soldados en la Operación Libertad Duradera. Ayer, el canciller logró otra victoria en este sentido al convencer a la izquierda del SPD para que retirara una moción en la que, entre otras cosas, se condenaba la utilización de bombas de fragmentación en Afganistán.

Congreso 'verde'

Vencidas buena parte de las resistencias internas -de hecho, ya sólo falta el visto bueno al envío de soldados por parte de Los Verdes, que celebrarán su congreso este fin de semana-, el Gobierno ha comenzado a poner en marcha sus planes. El ministro de Defensa, Rudolf Scharping, anunció ayer que dos Airbus con equipo sanitario están listos para evacuar heridos de las zonas de combate, mientras que otros aviones y soldados alemanes, desde el fin de semana, podrán participar en transportes de ayuda humanitaria.

En contraste con la gran polémica que han generado, las tropas alemanas prometidas por Schröder en su mayoría no son combatientes y operarán lejos de Afganistán. Esto, sin embargo, podría cambiar en el futuro. Alemania, por lo demás, también aumenta su influencia en otros ámbitos. El máximo cargo de su Ejército, el general Harald Kujat, fue nombrado ayer presidente del Comité Militar de la OTAN, en sustitución del almirante italiano Guido Venturoni.

Sin embargo, en un giro inesperado de los acontecimientos, Gerhard Schröder ha perdido a uno de los principales artífices de tanto protagonismo. Tras haber insultado con palabras mayores a soldados alemanes que, a su juicio, no lo habían atendido bien en el aeropuerto de Moscú, el consejero de política exterior del canciller, Michael Steiner, tuvo que dimitir ayer.

El canciller Schröder aplaude al primer ministro británico, Blair, en el congreso de los socialdemócratas alemanes.
El canciller Schröder aplaude al primer ministro británico, Blair, en el congreso de los socialdemócratas alemanes.REUTERS

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 20 de noviembre de 2001.

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