Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Alemania ofrece 3.900 soldados a EE UU para la guerra contra el terrorismo

La operación, que necesita el voto del Parlamento, será el mayor despliegue alemán desde 1945

El canciller alemán, Gerhard Schröder, informó ayer sobre la largamente anunciada participación germana en los operativos internacionales contra el terrorismo. A petición de Washington, Berlín pondrá hasta 3.900 soldados, pertenecientes a unidades de tanques ligeros, atención médica, aerotransportes, comandos especiales y de la Marina. Schröder no quiso identificar en dónde operarán, pero dejó entrever que, por el momento, no será en Afganistán, ya que Washington no ha pedido ni tropas de tierra ni participación en los bombardeos. La operación será decidida hoy por el Gabinete ministerial, presentada al Parlamento mañana y sometida a votación la próxima semana. Es la mayor operación militar alemana desde 1945.

Schröder llevaba semanas preparando a la opinión pública para una participación militar que superará en mucho tanto los pequeños destacamentos enviados por Alemania a lo largo de los años noventa a países como Somalia y Camboya, como las fuerzas destacadas a los conflictos en los Balcanes, que -aparte de los aviones de caza que participaron en los ataques a Yugoslavia en 1999- sobre todo desempeñaban funciones policiales.

La participación militar de Alemania en la lucha contraterrorista fue solicitada por EE UU, según subrayó el canciller en una rueda de prensa posterior a una reunión del consejo de seguridad del Gobierno y a un encuentro informativo con los líderes de los demás partidos representados en el Parlamento alemán, el Bundestag (excepción hecha de los ex comunistas del PDS, contrarios a la guerra). En Washington, el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, negó que EE UU hubiese detallado tanto su solicitud de ayuda.

La 'solidaridad irrestricta' con Washington proclamada por Schröder supondrá tanques ligeros de rastreo y cerca de 800 soldados entrenados especialmente para conflictos atómicos, biológicos y químicos. Berlín también pondrá a disposición de EE UU cerca de 100 integrantes de un comando de operaciones especiales (posiblemente el KSK, que ya ha operado en los Balcanes), 250 soldados sanitarios para la evacuación de heridos, fuerzas de transporte aéreo con 500 hombres y unidades de marina para 'la protección de embarcaciones con cargamentos peligrosos', con 1.800 soldados.

No pisarán suelo afgano

Schröder se negó a identificar a dónde serán destinados estos soldados. El canciller, de todas maneras, dejó claro que -excepción hecha quizá de los comandos especiales-, por el momento ningún soldado alemán pisará territorio afgano ni participará en los bombardeos.Washington 'no ha solicitado una contribución a los ataques aéreos o la puesta a disposición de tropas de tierra', aseguró, antes de advertir que esto podría cambiar según evolucione el conflicto. Por lo demás, los actuales planes tan sólo representan una 'puesta a disposición de fuerzas' y no implican una definitiva 'decisión nacional' sobre el envío de tropas.

Ésta, de hecho, requiere de varios pasos previos. La decisión, primero, tendrá que ser aprobada por el Gabinete ministerial, una determinación que está prevista para hoy y en la que el canciller confía en contar con el apoyo de Los Verdes, un partido originalmente pacifista que ahora, paradójicamente, podría aprobar el mayor operativo militar alemán desde la Segunda Guerra Mundial. En principio, varios líderes ecologistas dejaron entrever ayer que su decisión será favorable.

Acto seguido, Schröder presentará mañana una declaración de gobierno ante el Bundestag, que después, probablemente la próxima semana, deberá autorizar las operaciones. Tanto la oposición conservadora como la liberal ya han dado a entender que apoyan el envío de los soldados. Falta ver, sin embargo, si este respaldo incluye también al conjunto de los parlamentarios socialdemócratas y verdes, varios de los cuales, antes del 11 de septiembre, se habían negado a aprobar el envío de soldados alemanes a Macedonia.

Bajo la impresión de los ataques terroristas, el respaldo parlamentario podría ser mayor en esta ocasión. A ello contribuye no sólo que haya sido descartada la participación en los combates mismos, sino también que la autorización parlamentaria tan sólo tendrá vigencia durante un año y, por tanto, no supondrá un cheque en blanco, según tranquilizó el canciller.

Inmediatamente después de los ataques terroristas, más del 60% de los alemanes se mostraba a favor de la participación alemana en los operativos. Este apoyo, sin embargo, se ha debilitado por las ya cotidianas imágenes televisivas de vícitimas civiles de los bombardeos. Al igual que en las últimas semanas, Schröder se mostró comprensivo con quienes no están tan convencidos del sentido de las operaciones militares en Afganistán (el copresidente de Los Verdes, Fritz Kuhn, de hecho, ha pedido remplazar la 'solidaridad irrestricta' con una 'solidaridad crítica') o, incluso, las rechazan de plano.

'Nadie se alegra especialmente de que estas decisiones se hayan vuelto necesarias', dijo el canciller tras ser preguntado por cómo se sentía personalmente. 'Pero mi cargo no tiene que ver con sentimientos personales, sino con la razón de Estado'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de noviembre de 2001