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TRIBUNA

El problema es el tráfico, no los túneles

El túnel de San Gotardo es una construcción antigua que soporta tráfico en los dos sentidos, es decir, es un tubo único con autos que van hacia un sentido y otros en sentido contrario. Tiene un túnel auxiliar de servicios cuya misión es doble: por una parte facilitar la entrada de las asistencias en caso de accidente y por otra servir de salida de emergencia, ya que cada 250 o 300 metros tiene una comunicación con el túnel principal.

Hay unas noticias que se refieren a su antigüedad, a su longitud (unos 17 kilómetros, el túnel de carretera más largo de Europa) y al importante tráfico total que soporta, unos 18.000 vehículos al día. Estas informaciones deben admitirse como suficientemente aproximadas pero hay otras que subrayan la insuficiencia de la sección del túnel auxiliar, cuyas dimensiones han dificultado la rápida actuación de los servicios de emergencia.

En mi opinión, esto debe aceptarse con reservas hasta que haya una primera información verosímil de una comisión técnica que se está formando. Conviene añadir que muchas afirmaciones hechas inmediatamente después del accidente de Mont Blanc de 1999 se confirmaron como inexactas en la investigación final. En resumen, no hay razones para descalificar al túnel de Gotardo como inseguro y menos aún como una trampa mortal. No se puede inquietar de esta manera injustificada a la opinión pública. Otra cosa es comentar hacia dónde se orientan las medidas a tomar tanto en la nueva construcción de túneles como en la mejora o adaptación de los antiguos. Al respecto me parece conveniente hacer los comentarios que siguen:

1. Puede decirse que más del 90% de los accidentes en túneles de carretera se deben al incumplimiento de normas de tráfico. Me refiero a velocidad excesiva, distracción en la conducción, falta de respeto a las señales o advertencias. Por lo tanto, una primera medida a tomar es la concienciación de que la conducción dentro de un túnel debe hacerse con la máxima atención y el respeto a las normas de tráfico.

2. Lo anterior puede expresarse de otra forma: casi todos los accidentes graves han sido fruto de un accidente de tráfico, sea un alcance o un choque frontal, como parece ser el caso de Gotardo. El accidente de tráfico es el que provoca el incendio que usualmente es la causa inmediata del siniestro grave, planteando los problemas de evacuación de las personas atrapadas en el interior del túnel.

3. Lo anterior puede también resumirse diciendo que la hipótesis más frecuente del accidente grave es la de que ocurra un incendio, generalmente provocando altas temperaturas y muy frecuentemente enormes cantidades de humos procedentes de la combustión de las mercancías que se transportan.

Al respecto, cabe señalar el matiz de las mercancías peligrosas que han de atravesar un túnel de carretera. No hay una clasificación general sobre mercancías peligrosas. Pero además es difícil señalar como mercancías peligrosas a priori productos tales como las grasas de alimentación, que fue la materia que ardió en el caso de Mont Blanc o la combustión de neumáticos que transportaba al parecer uno de los camiones de este accidente de Gotardo.

En resumen, por lo que a mercancías peligrosas se refiere, aquéllas cuya calificación es meridianamente clara circulan en convoyes a horas determinadas eliminando todo tipo de riesgo. Por el contrario, cuando lo que provoca la combustión y los humos son materias en principio no peligrosas es difícil llegar a un consenso en su clasificación y por ello no existe una clasificación internacional.

En cuanto a lo que podemos llamar normas de diseño o equipamiento de los túneles, y sobre todo de los túneles antiguos, tampoco hay uniformidad en la normativa de los distintos países. En estos últimos días, la comisaria de la UE Loyola de Palacio ha señalado la necesidad de llegar a una normativa general para todos los países de la Unión, lo que obviamente es necesario y urgente.

Otros criterios distintos existen sobre la calificación de túneles largos que merecen estudios más detallados del tipo de diseño o de las medidas complementarias de seguridad, tales como galerías auxiliares u otras.

La tendencia moderna es proyectar dos túneles independientes para recibir el tráfico que circula en el mismo sentido, siempre que la densidad de tráfico lo justifique. Cuando la intensidad del tráfico es baja, el túnel principal puede soportar tráfico en los dos sentidos pero con una galería auxiliar para facilitar la evacuación y la rapidez de los servicios de emergencia. En España se está trabajando en esto, incluyendo la modernización de los túneles que puedan no cumplir estas normas.

Felipe Mendaña es doctor ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, especialista en túneles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de octubre de 2001