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Editorial:

Información a la carta

La credibilidad de la comisión parlamentaria de investigación sobre el fraude de Gescartera está en relación directa con el grado de transparencia que se transmita a las declaraciones, documentos e información relevante que reciben los parlamentarios de todos los partidos políticos asignados a ella. Los tortuosos senderos que ha seguido la carta remitida por la entidad HSBC, en la que daba cuenta del crédito concedido por ese banco a la empresa Muinmo, cuya propiedad comparte el vicepresidente Rodrigo Rato con dos hermanos, pone en tela de juicio esa credibilidad.

Según una reconstrucción somera de los hechos, el director general del Hong Kong Shanghai Bank, Jaime Galobart, declaró ante la comisión parlamentaria el pasado 24 de septiembre que ignoraba que su banco hubiera concedido crédito alguno a ninguna entidad relacionada con un ministro o con sus familiares; el 2 de octubre remitió al Parlamento las respuestas específicas que no había podido contestar en su comparecencia, y el día 3 envió otra carta rectificando -o matizando- su declaración inicial de que la entidad que dirige no tenía relación crediticia con miembros del Gobierno, para admitir que había concedido un crédito a Muinmo. Ese escrito entró en el Congreso en la tarde del miércoles, pero sólo ayer por la mañana llegó a las oficinas de los distintos grupos parlamentarios. Mientras tanto, la información llegaba al periódico que con más convicción ha defendido a Rato de cualquier responsabilidad en el caso.

La declaración del director general del HSBC en España, Jaime Galobart, debe ser reexaminada a la luz de los nuevos documentos entregados. La comisión no debería tolerar que los comparecientes se refugien en triquiñuelas o en cuestiones semánticas para no responder a las preguntas. El presidente de la propia comisión deberá explicar, en fin, por qué unos papeles tardan más de 36 horas en llegar a los distintos grupos parlamentarios. Como mínimo es una prueba de incompetencia manifiesta, si no un intento deliberado de controlar la capacidad explosiva de una información que el directivo del HSBC ocultó en su comparecencia.

La historia del crédito a Muinmo debe ser examinada exhaustivamente por la comisión investigadora para entender por qué un banco internacional como el HSBC, que ha canalizado numerosas operaciones hasta ahora no esclarecidas de Gescartera, concede un crédito de 525 millones a una empresa cuyo valor de mercado parece claramente inferior y cuyas cuentas no revelan una capacidad de generar recursos suficientes para hacer frente a ese préstamo. Cuál era el destino del crédito, su modalidad de pago, con qué avales contaba y quién lo suscribió son algunos de los datos básicos que la comisión debe conocer. Sería deseable que la respuesta a esas preguntas circule en tiempo real, sin ominosos vacíos informativos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de octubre de 2001