Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
ESCÁNDALO FINANCIERO

Un certificado del HSBC cambió el rumbo de la inspección

La evolución de Gescartera después de que el supervisor David Vives dejara la investigación en manos de Antonio Botella atraviesa tres hitos clave, según expuso ayer Juan Fernández-Armesto, presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores hasta octubre de 2000.

En julio de 1999, un equipo dirigido por Antonio Botella releva a Vives en la inspección a Gescartera. Previamente, el 17 de junio se celebra un consejo de la CNMV, en el que Antonio Alonso Ureba, entonces secretario del consejo y hoy en un puesto similar de Telefónica, 'aporta un certificado' del Hong Kong and Shanghai Bank Corporation (HSBC) en el que este banco certifica que había creado una sociedad de inversión colectiva (Sicav) en Luxemburgo con Gescartera.

Los consejeros se quedan más tranquilos, porque creen que esa documentación justifica el descuadre de 4.500 millones descubierto por Vives dos meses antes. Pero esa documentación no justifica que el dinero haya aparecido. El certificado original de HSBC es un tanto confuso, pero la dirección de Supervisión no se deja engañar: 'En consecuencia, [en el documento del banco britá-nico] sólo se certifica la recepción de la lista de suscriptores, pero en ningún caso se certifica la recepción de cantidad alguna de efectivo', explica Vives con claridad en la continuación del informe que había servido de base al intento de intervención. Esto es, el dinero seguía sin aparecer.

Sin desembolsar

El jueves, Pilar Valiente, presidenta de la CNMV desde octubre de 2000 hasta el 19 de septiembre de este año, declaró que no fue Ureba quien aportó este documento, sino José Manuel Barberán, en contra de las evidencias conocidas.

En cualquier caso, según relató ayer Armesto, 'el banco certificaba que se habían suscrito por todos los clientes de Gescartera 4.500 millones' en esa Sicav. 'El banco decía que no estaba aún desembolsado' y el certificado no era de la sucursal española, sino 'que involucra a toda la organización'.

Armesto no dio especial importancia a que ese certificado no fuera presentado por los inspectores que llevaban la investigación, ni siquiera por Barberán, como consejero responsable de esa área, aunque sí admitió que no es 'habitual' que el secretario del consejo aporte esa documentación, sobre todo cuando es hermano del socio del abogado de Gescartera.

En enero del año siguiente, el equipo de Botella presenta un informe al consejo celebrado el día 12 en el que se aportan 'pruebas' de que todo está solucionado. Y el 13 de julio de 2000 se cierra el expediente con una sanción grave y la elevación a agencia de valores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de septiembre de 2001