Rusia pone en órbita su último módulo en la estación espacial

La nueva unidad permitirá el atraque simultáneo de tres naves

La Estación Espacial Internacional (ISS en sus siglas en inglés) cuenta desde ayer con un módulo más. Una nave no tripulada llevó a órbita la tercera unidad rusa, que culmina de momento la aportación de este país. Se trata de un módulo de atraque que permitirá el amarre simultáneo de tres naves. Por él, los cosmonautas podrán salir a pasear por el espacio directamente sin tener que hacerlo desde la zona americana, como hasta ahora.

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La nave de carga no pilotada Progress M-SO1, que llevó a órbita el módulo de atraque Pirs, se acopló ayer con éxito a la Estación Espacial Internacional (ISS) tras dos días de vuelo. Con este viaje, Rusia culmina una importante etapa en su contribución a la ISS. Según sus planes actuales, el Pirs es la última pieza que pondrá en órbita en la parte de la estación que le corresponde.

La Progress, que fue lanzada por un cohete portador Soyuz-U el pasado sábado desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajstán, atracó automáticamente al puerto ubicado en el módulo ruso Zvezdá. El Pirs, palabra rusa que significa muelle, es un compartimento de atraque con forma de barril. Una vez instalado, permitirá que en el Zvezdá estén acopladas al mismo tiempo tres naves, ya sean de carga o tripuladas.

El módulo, que ha costado 15 millones de dólares (unos 2.800 millones de pesetas), servirá también como cámara de descompresión y escotilla de salida de los astronautas para paseos espaciales en los que se usen las escafandras rusas Orlán (Águila). Hasta ahora, los tripulantes de la ISS podían salir al espacio abierto sólo a través de la cámara estadounidense Quest, que había sido instalada en julio.

Los actuales inquilinos de la ISS -el norteamericano Frank Culbertson y los rusos Vladímir Dezhúrov y Mijaíl Tiurin- comenzaron ayer a descargar la Progress, que también llevó a órbita equipos, instrumentos, herramientas, documentación y aparatos científicos para realizar una serie de experimentos. En la nave de carga iban asimismo las escafandras Orlán, oxígeno y agua.

Sólo después de haber terminado de trasladar todas esos objetos a la ISS, los astronatutas comenzarán los trabajos necesarios para poner en marcha los sistema operacionales y de control del Pirs. Hay tres paseos espaciales planeados en los próximos meses que saldrán desde el Pirs, que pesa 3.600 kilos y tiene casi cinco metros de largo. Dos los realizarán los rusos, mientras que el tercero estará a cargo de Culberston y Dezhúrov.

Incluso después de haber terminado de financiar la Mir y de haberla hundido en el Pacífico, ha resultado que Rusia no está en condiciones de completar la construcción de todo lo planeado para la parte que le correspondía en la ISS. En un principio, la Agencia Espacial rusa debía tener como mínimo 12 módulos en el segmento ruso de la estación internacional, lo que era comparable a la participación de EE UU. Sin embargo, un año después del comienzo de la construcción de la ISS, Moscú renunció a tres módulos de investigación y más tarde, a otros dos.

Ahora Rusia piensa realizar nuevos cambios en la configuración de su parte de la ISS. En lugar de la plataforma científico-energética de 30 toneladas y del módulo de acoplamiento universal, el Kremlin piensa introducir en el segmento ruso un módulo multifuncional comercial y un doble del bloque Zariá, según el prestigioso diario Kommersant. En cualquier caso, Rusia no enviará a la ISS ningún nuevo módulo en los próximos dos años.

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