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Reino Unido se compromete a 'normalizar' las relaciones de Gibraltar con España en 15 meses

Londres ve la situación 'no sostenible' y busca un nuevo 'status' internacional para el Peñón

El Gobierno británico pretende "alcanzar un acuerdo para normalizar las relaciones de Gibraltar con la UE, con España y con el mundo" antes de que acabe el año 2002, porque "el status quo actual no es sostenible". Así lo aseguró ayer el Ministerio de Asuntos Exteriores británico a través de su ministro para Europa, Peter Hain, que se comprometió a impulsar las conversaciones con España en el contexto del llamado Proceso de Bruselas y pidió la colaboración de los gibraltareños para superar un contencioso de 300 años y encontrar un estatuto internacional para el Peñón en 15 meses.

Las declaraciones de Hain son parte de una entrevista publicada por el diario gibraltareño Gibraltar Chronicle como colofón de una visita a la Roca del ministro para Europa, que ha tratado de convencer al ministro principal, Peter Caruana, de que participe en las conversaciones relanzadas el pasado mes de julio por el responsable español de Exteriores, Josep Piqué, y su homólogo británico, Jack Straw.

El esfuerzo público de convicción de Hain no tiene precedentes en la historia del conflicto. "Lo que tenemos ahora es completamente anormal en prácticamente todos los sentidos. No es saludable y no puede durar. El status quo no es sostenible" ni para las relaciones hispano-británicas ni para el funcionamiento de la UE, donde el contencioso de Gibraltar bloquea muchos procedimientos, dice el ministro.

"Si una minoría de gibraltareños insiste en agarrarse al pasado, eso no favorecerá los intereses de Gibraltar", añade Hain, tras afirmar que en Madrid hay nuevas ideas y que "no hay alternativa al diálogo".

Representación "digna"

El pasado julio, Caruana aceptó la posibilidad de incorporarse a las conversaciones relanzadas, si se le garantizaba una representación "digna", aunque mostró nula disposición a que Londres y Madrid hablen de la soberanía sobre el Peñón en ese foro. Sin embargo, la esencia del Proceso de Bruselas, que permitió la apertura de la verja en 1984, es precisamente avanzar al mismo tiempo en la negociación de la soberanía y en la normalización de relaciones entre el territorio de la colonia y su entorno español. Las conversaciones estaban suspendidas desde 1998 y los gibraltareños las daban por muertas.

Hain es vago en cuanto al contenido que van a tener ahora, y mucho más sobre su desenlace. De acuerdo con el principio sentado en la llamada Constitución gibraltareña de 1969 de que la soberanía sobre Gibraltar no podrá ser transferida sin el consentimiento de los gibraltareños, afirma que cualquier acuerdo entre Londres y Madrid tendrá que ser aceptado por aquéllos y reitera que Caruana, si se sienta en la mesa, "podrá decir no a cualquier resultado". Pero dado que el Reino Unido respeta el Tratado de Utrecht, que concede a España el derecho preferente sobre Gibraltar cuando Londres renuncie a la soberanía, Hain deja pocas esperanzas a los gibraltareños de que lleguen a ejercer en la práctica el derecho de autodeterminación que reclaman.

De cara al futuro más inmediato, el ministro británico sugiere incluso a los habitantes del Peñón que se habitúen a la idea de que su estatuto de puerto franco y paraíso fiscal tendrá que sufrir modificaciones requeridas por la normativa comunitaria. Y no les da garantías de que Gibraltar no vaya a quedar excluida del cielo común europeo, como exige España para levantar su veto a la directiva que la UE espera aprobar el mes que viene en Gante (Bélgica) para mejorar la gestión de su tráfico aéreo.

"Se trata de llevar a Gibraltar hacia un futuro en el que pueda vivir tanto consigo misma como con los demás de una manera normal", afirma Hain.

La tarea no va a ser fácil. En 1989, el entonces ministro de Exteriores, Abel Matutes, dejó sobre la mesa una propuesta de levantar todas las restricciones al tránsito de Gibraltar y de respetar su status fiscal y comercial durante un periodo de 50 años de soberanía compartida que, finalmente, pasaría a España. Los gibraltareños la consideraron poco menos que ultrajante y la propuesta ha quedado aparcada en este nuevo comienzo.

Las declaracines de Hain congieron ayer por sorpresa al Ministerio de Exteriores español, que mañana enviará a Londres a su director general para Europa, Ricardo Díez-Hochleitner, y a su número dos, Javier Pérez Grifo, para una conversaciones técnicas que deberían conducir a la fijación de la fecha de un encuentro a nivel ministerial previsto para antes de finales de octubre.

Josep Piqué se felicitó ayer desde Zaragoza porque, dijo, "estamos ante una situación en la que los dos Gobiernos, pero particularmente el del Reino Unido, saben que no se puede continuar con algo tan anacrónico como la persistencia de una colonia de un país europeo en otro país europeo, teniendo en cuenta además que los dos son socios de la Unión Europea y aliados en la OTAN".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de septiembre de 2001