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Peres: Israel no acepta observadores 'porque España tampoco los querría en el País Vasco'

El ministro israelí de Asuntos Exteriores prevé reunirse con Arafat a partir del domingo

El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Simon Peres, piensa que es totalmente imposible separar con un muro a palestinos e israelíes, como han sugerido otros sectores del Gobierno de Ariel Sharon, y considera que la negociación es la única vía realista y deseable con urgencia para afrontar el conflicto de Oriente Próximo. Pese a lo cual, justifica plenamente las llamadas 'ejecuciones selectivas' de dirigentes de los territorios y rechaza la presencia de observadores internacionales con este argumento: '¿Acaso España aceptaría observadores internacionales en el País Vasco?'.

Peres hizo estas declaraciones ayer en el Foro Ambrosetti, una reunión internacional patrocinada por la patronal italiana, en el que hoy interviene el presidente del Gobierno español, José María Aznar. El canciller israelí hablaba, además, en vísperas de reanudar sus contactos con el presidente de la Autoridad Palestina, Yasir Arafat, prácticamente interrumpidos desde la agudización de la Intifada.

Peres confirmó, en efecto, que hay un acuerdo de principio para que se entreviste con Arafat en Eretz, localidad israelí en la frontera de Cisjordania, y para que ambos mantengan otros dos encuentros antes de que, durante la última semana de este mes, se reú-na en Nueva York la Asamblea General de la ONU. Los lugares y fecha de las citas, añadió, no se fijarán, sin embargo, definitivamente hasta que la Liga Árabe se reúna en El Cairo el próximo domingo.

El despliegue de observadores internacionales en la zona es una idea lanzada por el G-8 en Génova, el pasado mes de julio, para reducir la tensión, facilitar la superación de la Intifada y volver a las negociaciones suspendidas desde el pasado mes de diciembre. Arafat la apoya firmemente, porque cree que Israel moderaría automáticamente su actuación en los territorios. El Gobierno de Sharon la rechaza y Peres resumió ayer así sus argumentos: 'Hubo observadores en Líbano y sólo sirvieron para que se produjeran miles de muertos y se perdieran millones de dólares. Al margen de que la palabra 'internacional' ha dejado de tener sentido después de Durban , está el problema de que no se pueden poner observadores en una parte de este conflicto, porque el terrorismo es invisible y nadie se imagina a los observadores en la sede de Hamás o Hezbollá ni siguiendo a un kamikaze que va a cometer un atentado'.

Dicho esto, el ministro israelí preguntó: '¿Acaso aceptaría España observadores internacionales en el País Vasco?'. Su colega español, Josep Piqué, provocó una fuerte polémica doméstica el pasado 24 de abril, al comparar el terrorismo en Israel y en el País Vasco, precisamente tras almorzar en Jerusalén con Simón Peres.

Éste dirigió ayer su retórico interrogante a este enviado especial, porque previamente le había cuestionado acerca de cómo se puede hablar de paz y seguir realizando ejecuciones selectivas. 'España sabe lo que es el terrorismo, pero no el tipo de terrorismo que sufre Israel. Ni Francia tampoco. Lo importante con estos kamikazes es pararles antes de que actúen, porque, si no, los policías tienen que arriesgar sus propias vidas para detenerles. Es un problema real, y no se puede juzgar a los demás sentado en una silla, cuando no se ha experimentado en la propia piel esos ataques. Hay que ser honesto con uno mismo', respondió Peres.

Los ataques suicidas son, por otra parte, el principal motivo por el que Simón Peres considera inviable la estrategia del muro. 'No creo en los alambres de espino, ni que las katiushas [cohetes] o los bombarderos puedan dividir a las poblaciones. Los kamikazes no tienen necesidad de saltar muros. Pueden ser jóvenes o mujeres capaces de pasar desapercibidos en cualquier sitio', dijo.

El ministro israelí piensa, en consecuencia, que la negociación es inevitable. 'Tenemos intención de reforzar el alto el fuego, lo que no es un fin en sí mismo, sino un requisito para que comience en diálogo político sobre la base del informe Mitchell. La comprensión recíproca debería permitir levantar el bloqueo de los territorios', propone Peres, que admite que 'es responsabilidad del Gobierno israelí facilitar la vida a los palestinos'. Y advierte de que 'hay mucha dificultad, mucha falta de confianza, cólera... Las circunstancias son muy complejas, pero no me parece que haya alternativa para ninguna de las dos partes'.

700 muertes

Respecto a la reunión que celebrarán Peres y Arafat, el primer ministro, Ariel Sharon, ha dado instrucciones muy restrictivas a su ministro de Exteriores, informa Reuters. 'Las conversaciones estarán centradas sólo en el tema de un alto el fuego y en el cumplimiento del informe Mitchell', declaró una fuente del Gobierno israelí. El plan elaborado por el ex senador estadounidense George Mitchell contempla un inmediato cese de la violencia seguido de pasos para establecer la confianza entre las dos partes como la congelación de los asentamientos judíos y la reanudación de la cooperación sobre seguridad entre israelíes y palestinos. Después, se reanudarían las negociaciones de paz. La Intifada, que pronto cumplirá un año, ha causado 700 muertes.

Por otro lado, la instrucción en Bélgica de la demanda presentada contra Sharon por las víctimas de la masacre de Sabra y Chatila (Líbano) en 1982 fue suspendida ayer para que la justicia pueda pronunciarse sobre la competencia del juez de instrucción, informa France Presse. La abogada de Sharon estimó que la Justicia belga no puede juzgar al primer ministro israelí porque esos hechos ya fueron juzgados en Israel hace varios años a través de una comisión de investigación, que decidió no enviar a Sharon ante los tribunales, pese a reconocer su 'responsabilidad indirecta' en la masacre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de septiembre de 2001