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Los gobernadores de los bancos centrales, contra la 'tasa Tobin'

El gobernador del Banco de Francia, Jean-Claude Trichet, aseguró ayer que 'todos' sus homólogos de bancos centrales consideran que la tasa Tobin tiene más inconvenientes que ventajas. 'Los bancos centrales, y no hablo sólo por mí mismo, todos mis colegas sin excepción alguna que yo sepa, consideran que [en dicha tasa] hay más inconvenientes que ventajas', subrayó Trichet, quien integra el consejo de gobernadores del Banco Central Europeo (BCE).

Aunque el primer ministro francés y su titular de Economía y Finanzas, los socialistas Lionel Jospin y Laurent Fabius, respectivamente, han pedido un debate sobre la tasa Tobin a nivel internacional, 'no estoy seguro de que estén a favor' de ese impuesto, dijo Trichet a la televisión privada LCI.

En una entrevista televisiva realizada la semana pasada, Jospin se mostró favorable a llevar una iniciativa de la Unión Europea (UE) sobre la tasa Tobin a las instancias internacionales. Pero Fabius preferiría un impuesto sobre las ventas de armamento antes que esa tasa, que ha sido incluida en la agenda de la reunión de los titulares de Finanzas de los Quince en Lieja los próximos días 22 y 23.

Nobel de EE UU

Nacida en la década de los setenta, la tasa Tobin (impuesto sobre las transacciones internacionales) es una idea del premio Nobel estadounidense James Tobin (de ahí su nombre), con el doble objetivo de frenar el flujo de capitales especulativos a corto plazo y financiar el desarrollo de los países pobres. El movimiento antiglobalización la ha asumido como una de sus mayores demandas en sus protestas durante las últimas cumbres de organismos occidentales. Según estas organizaciones, el impuesto a las transacciones financieras internacionales no sólo frenaría la especulación, sino que serviría para financiar proyectos de desarrollo para el Tercer Mundo.

Esta misma semana, el canciller federal, Gerhard Schröder, el presidente francés, Jacques Chirac, y el primer ministro francés, Lionel Jospin, acordaron crear una comisión para investigar la tasa Tobin y otras demandas de los grupos antiglobalización. El propio economista Tobin, sin embargo, se ha desmarcado de su propia propuesta, en los setenta, y ha acusado a los grupos antiglobalización de apropiarse de su nombre.

Por otra parte, el movimiento sindical internacional intenta no quedar excluido en el debate sobre la globalización que se ha puesto en marcha, según quedó ayer de manifiesto en Berlín. El primer congreso de la internacional sindical Union Network International, reunida desde el miércoles en Berlín, trató la cuestión, así como la Confederación Internacional de Sindicatos Libres, que reagrupa a las centrales sindicales de 148 países y representa a 156 millones de personas. Ambos asistirán en noviembre a la conferencia de la OMC en Qatar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de septiembre de 2001