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La comitiva contra el trasvase del Ebro parte hacia Bruselas

Varios autocares parten hacia Bélgica para participar en la protesta

La marcha antitrasvase llega hoy al corazón de la Unión Europea. Su misión, llevar su protesta a Bruselas para impedir que el Plan Hidrológico Nacional (PHN) se financie con fondos comunitarios porque consideran que las obras diseñadas por el Gobierno español suponen un riesgo para los ecosistemas de la cuenca del Ebro y una amenaza para el futuro de las comarcas ribereñas. La protesta culminará mañana con una manifestación en la que previsiblemente participarán unas 10.000 personas en el centro de la capital belga.

Los actos se completarán el lunes con la presentación de una queja en el Parlamento Europeo y con sendos encuentros con los gabinetes responsables en la Comisión Europea de la concesión de ayudas regionales y de la política de medio ambiente.

'Ni un euro para este plan'. Éste es el mensaje de la conocida como Marcha Azul a Bruselas por una Nueva Cultura del Agua. Una movilización que pretende ser ante todo didáctica. Las ayudas europeas son una pieza clave para la puesta en marcha del PHN, porque sin ellas la ejecución de algunas obras es casi imposible. Se calcula que un tercio del proyecto, cuyo coste se estima en 20.000 millones de euros, necesita ser financiado con partidas procedentes del presupuesto comunitario.

Las plataformas ciudadanas que se han movilizado para llevar su protesta hasta el corazón de la UE concentran toda su estrategia en ese punto: hacer un llamamiento a la Comisión Europea para que no autorice ayudas para financiar el PHN, porque lo consideran un atentado contra el medio ambiente.

Los servicios responsables de Medio Ambiente, dirigidos por la comisaria Margot Wallström, y los de Política Regional, cartera ocupada por Michael Barnier, son los encargados de analizar los detalles del proyecto. La oficina medioambiental europea, que integra a más de 134 organizaciones de la UE, ha presentado este año dos quejas ante la Comisión Europea contra el PHN. Consideran que el proyecto viola las directivas Hábitat y de protección de aves, además de no respetar los principios básicos de la normativa de aguas sobre explotación y gestión de los recursos hídricos. 'Hay alternativas a este proyecto como reducir las pérdidas de agua en la red, utilizar las aguas residuales para el riego y poner fin a prácticas como la inundación', aseguran.

A los argumentos medioambientales se suman además otros de carácter económico y social de las comarcas del delta del Ebro. Pero sobre todo hay uno de peso, según los organizadores de la marcha. 'Si la Comisión Europea autoriza la concesión de ayudas al PHN, otros países podrán imaginar de inmediato el desvío de sus acuíferos y comercializar el agua con la misma brutalidad que en España', reza el comunicado de prensa de la plataforma. Así se lo expondrán el lunes a la comisaria. 'Queremos asegurarnos de que se aplica la legislación comunitaria también en España', declaró un miembro de la organización Ecologistas en Acción. Bruselas se abstiene de momento de hacer comentario alguno.

Crecimiento y subvención

'El PHN supone la continuidad de una política basada en el crecimiento continuo de la oferta del agua bajo masiva subvención pública y basada en la construcción de grandes obras hidráulicas que provocarían graves impactos ambientales y afecciones a las personas y patrimonio cultural de los territorios afectados', explican los convocantes. El Plan Hidrológico prevé la construcción de más de 100 nuevos embalses y de un gran trasvase de la cuenca del Ebro de 1.050 hectómetros cúbicos anuales hacia el litoral mediterráneo. Según los expertos, 40 de estos embalses violan claramente la legislación medioambiental europea. Además, aseguran que en los cálculos para el trasvase no se ha tenido en cuenta las consecuencias del cambio climático y auguran que a partir del año 2020 no habrá agua suficiente.

La marcha a pie, que partió del delta del Ebro el pasado 10 de agosto, trae además bajo el brazo una queja que será presentada ante la comisión de peticiones del Parlamento Europeo y una más para la Comisión Europea. Han sido en total más de 1.500 kilómetros los recorridos, a una media de siete horas de marcha diaria por suelo francés, alemán y holandés. Los organizadores destacan sobre todo la acogida que ha tenido la marcha cuando atravesó Francia, en la que se calcula que unas 10.000 personas se sumaron a la comitiva.

El calendario establecido por el Ministerio de Medio Ambiente para poner en marcha el PHN prevé iniciar las obras de su proyecto estrella -el trasvase del Ebro- durante el primer semestre de 2003, según el secretario de Estado de Aguas y Costas, Pascual Fernández. En este momento se trabaja en la definición del trazado a pequeña escala. El próximo año se dedicará íntegramente al estudio de impacto ambiental, de manera que puedan iniciarse las obras de inmediato.

El Ministerio de Medio Ambiente está persuadido de que poner en marcha el trasvase Ebro-Mediterráneo tendrá menos problemas de ejecución que cualquier otra infraestructura hidráulica importante, en la que su tramitación requiere al menos cinco años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de septiembre de 2001