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OPINIÓN DEL LECTOR

Qué hacer con el aceite de orujo

Todo empezó cuando, ante la perplejidad de mis compañeras, confesé: 'Yo compro aceite de orujo'. Luego tuve que hacer mi segunda confesión: '¡No sé qué hacer con el aceite de orujo!'. '¡Hasta mi madre sabe que no hay que tirarlo por el desagüe!', me indicó una amiga. Aquella observación no me solucionaba nada. Decidí esperar a que alguien diera instrucciones y cuando los catalanes se levantaron tímidamente y advirtieron de lo pernicioso que era para el Medio Ambiente el residuo incontrolado de aceite, pensé: 'Bien, ahora vendrán las instrucciones'. Pero nadie dijo nada. Fui al supermercado donde había hecho mi adquisición: '¿Pero qué quiere, que le devolvamos el dinero?', 'no, sólo quiero saber si está previsto algún tipo de recogida'. Nadie sabía nada, pues nadie había dicho nada. Me miraron atónitos, aunque cogieron mi botella y me devolvieron el importe. Era evidente que nadie se había pasado por allí interesándose por lo mismo. La ministra Villalobos nos tranquiliza ofreciéndonos su protección, pero nadie ha dicho nada aún sobre esto. ¿A dónde han ido a parar esos miles de litros de aceite de orujo ya adquiridos? Vivo cerca de la cloaca más grande de Europa: el río Segura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de julio de 2001