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CARTAS AL DIRECTOR

Sobre la endogamia universitaria

Leo, una vez entregado mi último examen de carrera, la colaboración Endogamia y carrera investigadora, de Salvador Barberá, y no puedo evitar recordar una frase del libro Reglas y consejos sobre investigación científica. `Los tónicos de la voluntad´, de Santiago Ramón y Cajal, que recoge su discurso de ingreso en la Academia de Ciencias en 1897 (capítulo X): 'Hoy nos preocupamos de la autonomía universitaria. Está bien. Mas si cada profesor no mejora su aptitud técnica y su disciplina mental; si los centros docentes carecen del heroísmo necesario para resistir las opresoras garras del caciquismo y favoritismo extra e intrauniversitario; si cada maestro considera a sus hijos intelectuales como insuperables arquetipos de talento y de la idoneidad, la flamante autonomía rendirá, poco más o menos, los mismos frutos que el régimen actual'.

Estas líneas tienen más de cien años; tal vez tengamos ahora la oportunidad de serle justos a las peticiones de Cajal.

Soy una estudiante a punto de recibir la licenciatura en medicina, con la ilusión de algún día poder estar donde están mis profesores ahora. Pero, tras seis años de ver la universidad desde dentro, en varios grupos de investigación, me temo que será difícil cambiar algunas actitudes. Y admito que veo mi futuro con cierta desilusión en lo que a la universidad se refiere.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de julio de 2001