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Birulés libera a Telefónica del compromiso de invertir en el cable, en perjuicio de sus rivales

La operadora presidida por Alierta podrá destinar medio billón a mejorar su red convencional

La ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, adelantó ayer que su departamento no exigirá a Telefónica el cumplimiento de los compromisos adquiridos para desplegar una red de telecomunicaciones de fibra óptica completamente nueva en toda España.

En 1999 y 2000, cuando el Gobierno del PP repartió las licencias para prestar servicios de cable (telefonía, Internet y televisión) reservó una licencia para el antiguo monopolio en todas y cada una de las demarcaciones en que se dividió el territorio nacional. Ono y el grupo Auna tenían que competir por una segunda. Telefónica, que consiguió el monopolio del cable en Extremadura, Castilla-La Mancha y Ceuta y Melilla, se comprometió a invertir 500.000 millones de pesetas en desarrollar la nueva red.

Para liberar a Telefónica de sus compromisos con el cable, el Ministerio aprovechará la transformación de las licencias concedidas para ajustarlas a la nueva Ley General de Telecomunicaciones. El proceso de adecuación de las licencias terminará este mes.

En realidad, la compañía que preside César Alierta nunca ha mostrado interés por desplegar una nueva infraestructura porque considera que los usuarios demandan servicios que se pueden satisfacer con algunas mejoras tecnológicas en la red existente.

La ministra dijo que 'Telefónica no queda liberada de sus obligaciones de satisfacción al cliente, sino que se establece el principio de libertad tecnológica. (...) Lo importante es que se desarrolle la banda ancha, llegue a ofrecer Internet a gran velocidad, telefonía y servicios de televisión; no la tecnología que hay detrás', afirmó Birulés.

Tecnología ADSL

En la práctica supone que Telefónica podrá elegir la tecnología que considere adecuada en cada momento. Por el momento, esa tecnología es el ADSL, que requiere sólo unos ligeros ajuste en las centralitas y en la red de hilos que emplea Telefónica para que mejore la velocidad de transmisión. Otras tecnologías xDSL, que están ya en fase de pruebas, permiten incluso transmitir señal de televisión por la red que ahora soporta el servicio telefónico básico.

Para Telefónica, la 'libertad tecnológica' supone una clara ventaja frente a las compañías que están tratando de desarrollar redes de banda ancha alternativas. En el caso de los cableros, Ono y el grupo Auna se enfrentan a la dificultad que supone tener que 'enterrar' kilómetros de cable dependiendo de la autorización de los ayuntamientos para abrir zanjas. Mientras el cable se extiende, Telefónica podrá ofrecer una tecnología 'suficiente'. La medida afecta a la telefonía vía radio, necesitados de negociar la instalación de antenas y urguidos de una legislación que despeje las dudas sobre la inocuidad para la salud de los equipos.

'La medida no nos preocupa en exceso. No comrpometimos a invertir y es lo que vamos a seguir haciendo porque consideramos que el cable es rentable', afirmó ayer Mariona Roger, secretaria general de Ono y representante de la empresa en la Asociación de nuevos operadores Astel.

Birulés, cuya opinión sobre la conveniencia de nuevas infraestructuras choca con el criterio más extendido en la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones -adscrita a Economía-, adelantó además que Telefónica de España podrá ofrecer directamente servicios de ADSL, que ahora estaba reservado a sus filiales Terra y Data para no anular la competencia de los nuevos operadores. Retevisión y otros operadores han anunciado que recurrirán esta medida.

Ampliación sin cubrir

Birulés, que hizo balance de su año de gestión (www.la-moncloa.es), se refirió a las seis operadoras que tienen licencias de telefonía por radio (FirstMark, SkyPoint, Neo, Broadnet, Band 26 y Banda Ancha) y subrayó que cinco están ya dan servicios y la sexta va cumpliendo sus compromisos, despejando dudas sobre esta tecnología.

Por otro lado, Telefónica ejecutó una ampliación de capital de 112.158 millones de pesetas para financiar la compra de filiales de Motorola en México, según lo acordado en la junta. La ampliación no se cubrió completamente en el mercado (se suscribieron 122,56 millones de acciones sobre 174,7 millones), por los que acudió la filial de Móviles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de junio de 2001