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CARTAS AL DIRECTOR

El gobierno de las universidades

No creo que el gobierno de las universidades sea el asunto principal que deba centrar el debate en torno a la ley que prepara el Ministerio de Educación. Con todos sus defectos, la estructura organizativa actual ha dado buenos frutos: nuestras universidades son hoy mucho mejores que las de hace veinte años, en todo, y aquellos que lo ponen en duda son nostálgicos de un sistema elitista al que sólo accedía una minoría, que de paso se aseguraba el control y destino de los centros. El gobierno de las universidades es mejorable, pero sin olvidarnos de que los contribuyentes, a través de sus representantes políticos, deben tener presencia en sus órganos rectores y controlar cómo y en qué se gasta su dinero. Por otra parte, la gestión universitaria, en la que se manejan miles de millones de pesetas, exige mucha dedicación y requiere elevadas dosis de competencia que no se adquieren sólo en bibliotecas, archivos o laboratorios. No creo que la buena gestión la aseguren ni los más excelsos docentes ni los científicos con mayor número de sexenios.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de junio de 2001