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Bruselas comunicó que la nave de lindane debía cumplir tres directivas

El Gobierno vasco dice ahora que hay un estudio de impacto global

El almacén de lindane de Babcock, cuya existencia se difundió en febrero del pasado año pese a que existe desde 1995, ha sido cuestionado en un reciente informe del Seprona (el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil), que ha apreciado riesgo de contaminación grave al ver factible 'fugas del residuo hasta el suelo'.

La Dirección de Medio Ambiente de la Comisión Europea, que estudia una queja sobre este depósito presentada el pasado año por la plataforma ecologista Lur Maitea, ha constatado en sus primeras indagaciones que el almacén 'se encuentra a escasa distancia de unos centros comerciales, carece actualmente de licencia y no ha sido objeto de evaluación ni posterior declaración de impacto'. La carta, firmada por el director general de Medio Ambiente de la CE, James Currie, indica que el almacén 'aunque concebido en principio con carácter temporal constituye, a juicio de los servicios de la Comisión, un vertedero'.

El director europeo de Medio Ambiente comunica que el depósito de lindane debe cumplir tres directivas (dos sobre los residuos tóxicos y otra referida a la protección de las aguas subterráneas) y disponer de la evaluación de impacto.

La CE señala que los residuos deben estar registrados e identificados y debe existir una 'investigación previa' de las 'acciones de eliminación o de depósito capaces de ocasionar un vertido indirecto en las aguas subterráneas'. En esta línea, incide en la necesidad de un estudio de las condiciones hidrogeológicas de la zona afectada.

Bruselas recibió a finales del pasado año una respuesta de la Dirección de Aguas del Gobierno, en la que se admite que no existe autorización para el depósito de lindane ni se elaboró un estudio hidrogeológico 'al entender que no es de aplicación en este caso y ubicarse la actividad en un ámbito espacial ajeno al de la competencia de la Administración hidráulica'.

Un portavoz de Ihobe, la sociedad ambiental pública, señaló ayer que ya respondieron a la CE, y que sus responsables 'se mostraron satisfechos'. Precisó que existe un estudio de impacto global sobre los 13 focos de lindane (entre los que se encuentra la nave de Babcock). En febrero de 2000, cuando se conoció este almacén, Ihobe negó la obligatoriedad del estudio de impacto 'porque esto se necesita cuando se tratan los residuos. Y un almacenamiento no lo requiere'. Al igual que en esta ocasión, insistió en que se cumplen las normas establecidas y que 'el residuo está lo más seguro que puede estar ahora'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de junio de 2001