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OPINIÓN DEL LECTOR

El 'país' del consejero Ormazabal

El pasado miércoles, el consejero en funciones de Medio Ambiente, nos deleitaba con una frase que me impactó: 'que el Seprona se preocupe por los problemas de su país'. Parece ser que esto venía a decir en relación a un estudio sobre un lindane medio olvidado que hay, desde hace bastantes años, en el suelo de la Babcock Wilcox, y que a petición del juzgado de Barakaldo había realizado el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil. Si el Seprona es la herramienta que utiliza el juzgado para investigar, ¿está diciendo, señor Ormazabal, que el juzgado debería dedicarse a los asuntos de su país? ¿Quiere decir que estos juzgados son de otro país?

Habría que preguntarse si en vez de actuar el Seprona hubiera actuado una comisión europea hubiera dicho usted lo mismo. Seguro que no. ¿Y no son de otro país? En cuarto lugar, ¿por qué ha actuado el Seprona y no la Ertzaintza? Igual es, entre otras razones, porque no hay ningún grupo especializado en delitos ecológicos en la policía vasca integral, creación que ha sido reclamada en el Parlamento y no ha sido aceptada por el Gobierno vasco, al que usted pertenece. En quinto lugar cuando habla de 'país', ¿a qué se refiere; país administrativo, país político, país Estado? Me gustaría recordarle dos cosas: una, que las elecciones se han acabado, y usted es miembro, en funciones, del Gobierno de una autonomía que pertenece a un Estado. Estoy de acuerdo que se puede defender cualquier aspiración política, pero seguro que encuentra mejores ámbitos para hacerlo que ante una actuación judicial sobre medio ambiente, lo que me parece como mínimo una metedura de pata. Todo esto sin contar que es usted el responsable del Gobierno vasco sobre Medio Ambiente y, como bien sabe o debería saber, el medio ambiente no tiene fronteras, ni países, ni nada que le detenga.

Tiene usted encima de la mesa varios procesos judiciales sobre temas medioambientales y no en todos está el Seprona, que aun siendo de la Guardia Civil, tiene una buena aceptación por los ecologistas de otras autonomías. Tendrá que buscarse otras excusas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de junio de 2001