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La policía halla en Vigo 600 kilos de cocaína entre miles de latas de atún

La droga llegó en contenedores desde Ecuador

La operación para introducir la droga a través del puerto vigués de Guixar había sido diseñada por narcotraficantes gallegos y colombianos en varios hoteles de Madrid desde principios del mes de noviembre pasado. El grupo, formado por segundones de la droga ascendidos por la puesta entre rejas de sus jefes, pretendía aprovechar el tráfico de contenedores de dicho puerto, unos 300.000 al año (el de Algeciras mueve un millón), para introducir disimuladamente los 600 kilos de cocaína.

La banda tenía en cartera varios envíos desde Colombia, que pretendía introducir en España bien directamente bien vía Portugal. Y, para ese fin, seis de los supuestos miembros de la red habían realizado varios viajes a Colombia durante los últimos meses. 'Ellos siempre intentan meter la droga por dos vías: con buques nodriza o con contenedores, que son más difíciles de controlar, por Galicia o por Portugal', indicaron ayer fuentes de la investigación.

La Unidad Central de Estupefacientes, de la mano de Baltasar Garzón, titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, y de la Fiscalía Antidroga se pusieron manos a la obra. Comenzaba la Operación Más Atún. 'Sabíamos que la droga iba a llegar en contenedores, pero no podíamos mirarlos todos para no paralizar el tráfico portuario', precisó la misma fuente. La procedencia de los barcos era un buen dato para empezar a trabajar.

Las pesquisas permitieron conocer que a primeros de mes había zarpado del puerto ecuatoriano de Manta el barco CCNI Angol. Ese barco había llegado a principios de la semana pasada a Vigo, donde había descargado dos contenedores destinados a una multinacional conservera española. Las sospechas se centraron en ese buque y se confirmaron poco después. La multinacional conservera no sólo no tenía ni idea de que su nombre había sido utilizado para este comercio ilegal, sino que incluso denunció este hecho cuando la policía le consultó.

Blanco y en lata. Los agentes ya no tenían duda, pero, antes de intervenir, pusieron bajo vigilancia los dos contenedores sospechosos, a la espera de poder sorprender a sus destinatarios con las manos en la masa. Los contenedores estaban retenidos por las autoridades aduaneras, por lo que los narcos vieron cómo sus intentos de sacar la droga, valorada por la policía en 40.000 millones de pesetas, fracasaban y cómo se estaban poniendo en evidencia. Por ello, nadie se acercó a los contenedores. Así las cosas, Garzón autorizó a la policía a abrir y registrar los contenedores, que fueron puestos del revés entre la tarde del 25 y la mañana del 26.

Los agentes comprobaron que entre las cajas de cartón que contenían las latas de atún estaban salteados embalajes idénticos en los que sólo había cocaína en roca, de entre un 80% y un 90% de pureza, perfectamente prensada en ladrillos y recubierta de todo tipo de plásticos y cintas adhesivas para preservarla de la humedad y el calor. La droga iba a ser distribuida en España y en Europa, según fuentes policiales, que agregaron: '600 kilos de cocaína dan para muchísimo'.

Simultáneamente fueron detenidos dos españoles supuestamente implicados en el trasiego: José R. R., un vecino de Vigo de 50 años más conocido como Pepe, que intentó escapar al ver llegar a la policía, y Antonio G. L., natural de Samiera-Poio (Pontevedra), de 60 años. La banda está supuestamente compuesta por media docena de personas, entre españoles y colombianos. Ni los colombianos pertenecen a los cárteles de la droga tradicionales de su país ni los españoles, pese a su edad, forman parte de una de las clásicas redes de narcotraficantes gallegos. 'Son segundones, gente nueva que ha llegado a la dirección de estos grupos al caer los capos de las grandes redes', indicaron las fuentes consultadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de mayo de 2001