Victoria por puntos

Sin duda, los equipos de campaña de Alejandro Toledo y Alan García se mostrarán exultantes y los dos dirán que su candidato ganó el debate electoral del sábado por la noche. Fue una confrontación de un buen nivel político, muy superior a la propaganda zafia y populista que ha caracterizado las campañas electorales peruanas durante la última década. Fujimori impuso el estilo y durante una década en Perú no hubo un solo debate electoral entre los candidatos.

Anoche, los ocho millones de ciudadanos que siguieron por televisión el cara a cara comprobaron que Alan García es un excelente orador y un líder político de gran empaque. Y al mismo tiempo descubrieron las facultades camaleónicas de Alejandro Toledo, capaz de enfundarse el poncho y abrazar el populismo más añejo o de pronunciar un discurso articulado al estilo de un economista de Stanford. En la madrugada de ayer, Toledo eligió esta última vía y acertó. Todos los analistas le atribuían el papel de víctima que sería devorada fácilmente por el brillante García. No fue así. Toledo aguantó bien el tirón y, en todo caso, sólo concedió la victoria a su rival a los puntos.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 20 de mayo de 2001.

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