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La sombra de un espejismo

Tras el inesperado buen dato del crecimiento de la economía estadounidense en el primer trimestre (2%), muchas campanas doblaron en honor a lo que se suponía la superación de lo peor de la crisis. Quizás fue la sombra de un espejismo que sólo ha durado poco más de una semana. Ahora, el incremento de la tasa de desempleo americano -4,5% en abril, frente al 4,3% del mes anterior-, la peor cifra desde octubre de 1998, también ha superado las expectativas (4,4%) y vuelve a poner encima de la mesa el riesgo de un excesivo enfriamiento de la economía. No es para menos. La pérdida de 223.000 empleos marca la cota más elevada de la última década. Lo curioso es que es una realidad ya adelantada en el último Libro Beige de la Reserva Federal

Las reacciones no se han hecho esperar. Los mercados tiemblan y se mantinen a duras penas gracias a los compradores de gangas. Un pobre consuelo. Sobre todo cuando George Bush confiesa estar 'muy preocupado' por la evolución económica. Incluso la Casa Blanca dice que será necesario revisar a la baja ese anunciado crecimiento del 2%.

Los especuladores han interpretado esa posibilidad como un dato positivo, dado que avanza la casi certeza de un nuevo recorte de los tipos en la próxima reunión de la Reserva Federal, prevista para el próximo 15 de este mes. Y los analistas se limitan a especular sobre la cuantía de la rebaja: entre 0,25 y 0,50 puntos, aunque esta última cuente con mayores posibilidades, y quizás no habría que descartar los 0,75 puntos.

Y es que otras cifras para el análisis también apuntan en la dirección de un enfriamiento de tal calado que podría convertirse en un tornado: el índice de gestores de compras NAPM descendió a 47,1 en abril -el nivel más bajo desde 1997-, desde los 50,3 puntos de marzo.

Estas noticias sirven momentáneamente al euro para mantenerse en la barrera de los 0,89 dólares, aunque en el Viejo Contienente la situación no deja de ser bastante complicada. El Banco Central Europeo, como estaba previsto, sigue cerrado en banda a la hora de abaratar el precio oficial del euro, a pesar de las presiones de Francia, Alemania y de las recomendaciones del FMI y de la OCDE. Aunque algo se está moviendo. Si el anuncio de un incremento del agregado monetario M3 al 5% en marzo, frente al 4,7% en febrero, parecía alejar tal posibilidad, luego el economista jefe del BCE, Otmar Issing, quitaba importancia a los riesgos inflacionarios en la zona euro. Así que tampoco es descartable que Wim Duisenberg se vea obligado a dar su brazo a torcer, más pronto que tarde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 05 de mayo de 2001.

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