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Entrevista:José María Fidalgo | Secretario general de CC OO

'La huelga general es un instrumento difícil de gestionar'

José María Fidalgo ha culminado su primer año al frente del sindicato Comisiones Obreras (CC OO) con una buena carpeta de asuntos conflictivos pendientes. Firme defensor del diálogo social, el primer capítulo se ha cerrado con una reforma laboral impuesta por el Gobierno y que él considera 'inútil' para resolver el principal déficit del mercado laboral, que es la elevada temporalidad.

Y el segundo capítulo, con un pacto de pensiones que Fidalgo defiende sin ambages pero que al tiempo ha quebrado una trayectoria de 13 años en la unidad de acción con UGT.

Pregunta. Este jueves se ha debatido en el Parlamento la reforma laboral, ¿el documento del Gobierno va a solucionar los problemas del mercado laboral?

No voy a polemizar con UGT, pero el pacto de pensiones es bueno para los trabajadores y para los pensionistas

Respuesta. Es una reforma que tenía que haberse producido por un pacto entre los sindicatos y la patronal, y la intervención del Gobierno diciendo que estaba dispuesto a legislar si no había acuerdo desincentivó a una patronal que no mostró en ningún momento disposición a reducir la temporalidad. Además, es una reforma inútil para reducir la temporalidad, y afecta gravemente al colectivo de trabajadores a tiempo parcial.

P. ¿Por qué tenía tanta prisa el Ejecutivo en cerrar esa mesa negociadora?

R. A tenor de lo que ha ocurrido después, no lo entiendo. El Gobierno tenía que haber incentivado a los negociadores y no desincentivar a la patronal. Cuando el Gobierno anticipa que va a desregular el tiempo parcial, CEOE espera sentada y es la pieza que se ha cobrado.

P. Pese a ese desacuerdo, ¿cómo ha sido posible que logren un pacto de pensiones sin problemas con el Gobierno?

R. Es un pacto que posiblemente el Gobierno haya relacionado con expectativas de voto, en el sentido de que mejora la situación de millones de pensionistas y amplía el derecho a la jubilación anticipada. El Gobierno quizás ha hecho un cálculo político, pero nuestra obligación como sindicato era defender el futuro de la Seguridad Social y los derechos de los trabajadores y los pensionistas. Esto lo hemos consumado de forma muy positiva.

P. Algunos expertos afirman que no soluciona los problemas a largo plazo de la Seguridad Social.

R. Hay expertos que ven la Seguridad Social como un negocio, y desde ese punto de vista el pacto no mejora nada. Para nosotros, la Seguridad Social puede garantizar unas prestaciones que progresivamente vayan mejorando si los políticos y los agentes sociales se comprometen a que el 10% del producto interior bruto vaya dedicado a pagar pensiones, y en esta operación estaban los firmantes del Pacto de Toledo, que son todos los partidos del arco parlamentario, entre ellos el Partido Popular. A la Seguridad Social sólo la pueden arruinar los políticos, no la arruinan las estadísticas.

P. El Pacto de Toledo no cuenta ahora con el apoyo de UGT, ¿son sólidos sus argumentos para no haber firmado ese pacto?

R. No voy a polemizar con UGT. Sí estoy dispuesto a demostrar que este acuerdo es bueno para los trabajadores, para los pensionistas y para el futuro de la Seguridad Social.

P. ¿Y va a ser complicado resolver el problema que se ha creado en la unidad de acción?

R. Espero que no. La unidad de acción se ha dado siempre después de una reflexión autónoma de cada sindicato; en este caso ha habido dos reflexiones y una no coincidencia en la firma del acuerdo, pero el ir juntos el Primero de Mayo denota una pulsión muy grande en ambas organizaciones por seguir manteniendo no sólo la colaboración, sino la unidad.

P. ¿Es la crisis más grave que se ha producido en estos 13 años?

R. No tengo ningún crisómetro para medirlo.

P. El líder de UGT, Cándido Méndez, acusa a CC OO de ser el responsable de esa fractura.

R. Es una cosa que ha dicho Méndez. Yo lamento que no estemos juntos en la firma de un pacto tan importante para los trabajadores.

P. ¿Cree que UGT va a convocar una huelga general?

R. No lo sé; nosotros no estamos en esa onda. Se lo hemos dicho así a UGT, porque creemos que no hay condiciones objetivas para realizar una huelga general.

P. Da la impresión de que no le gustan nada las huelgas generales.

R. He participado en una dirección de CC OO que ha convocado cuatro huelgas generales; por tanto, decir que no me gustan no es muy preciso. Yo creo que una huelga general no es un espectáculo ni una romería, es un instrumento de acción sindical muy extremo, muy fuerte y muy difícil de gestionar bien, y de encarar el día después. Por tanto, cada vez que haya que convocar una huelga general nos lo pensaremos más de dos veces.

P. Una crítica muy oída es que al PSOE se le hicieron cuatro huelgas generales y al PP ninguna.

R. Es una afirmación fácil y grosera. Al PSOE se le hicieron unas huelgas generales justificadas porque tomó medidas muy duras; por ejemplo, recortó la cobertura del desempleo de una forma brutal y que ha generado que ahora el 50% de los parados no tenga cobertura; hizo una reforma laboral en 1994 que fue gravísima y afectó a la inmensa mayoría de los trabajadores y que no tiene parangón con la del 2 de marzo pasado. Desde la óptica sindical, las huelgas generales tienen que estar en relación con las agresiones, no con la ideología.

P. En la futura mesa de negociación colectiva va a ser muy importante la relación entre los dos sindicatos.

R. No sólo en esa futura mesa. La relación de los dos sindicatos tiene que seguir siendo estrecha en el diálogo social, en la negociación sectorial y en las empresas.

P. El Gobierno ha apuntado que el plazo debe acabar el 17 de mayo.

R. No me consta, pero, si alguien espera que en este país la reforma de la negociación colectiva dure un mes, no habrá una reforma que resuelva nada.

P. Si el Ejecutivo intenta debilitar la negociación colectiva, ¿se creará un problema?

R. Sin duda, porque para CC OO, y creo que para todo el movimiento sindical, la negociación colectiva es la pieza principal de la acción sindical, y nosotros creemos que hay que fortalecerla.

P. ¿Ni van a aceptar que se favorezca la negociación individual en detrimento de la colectiva?

R. La individualización no sólo va en contra de la negociación colectiva, va en contra del sindicalismo, que es un regulador colectivo; puede ser flexible, pero siempre colectivo.

P. ¿Y si el Gobierno quiere imponer la desaparición de la ultraactividad, es decir, poner el contador a cero en cada convenio?

R. No creo que nadie intente quitar la ultraactividad de los convenios.

P. ¿Puede ocurrir de nuevo que CC OO firme un pacto en solitario?

R. Me gustaría que, en futuros pactos, en el banco sindical estuvieran CC OO y UGT, pero en este momento no puedo decir qué va a ocurrir, porque no conozco las posiciones de las contrapartes en relación con la negociación colectiva, la protección del desempleo y muchas otras cosas. Me gustaría recuperar la unidad de acción, y habrá que trabajar en esa dirección, pero no voy a hacer augurios.

P. ¿No cree que la estrategia de CC OO es radicalmente diferente a la de hace siete u ocho años?

R. Puede parecer diferente, pero creo que CC OO, en toda su historia, se ha caracterizado por defender lo mejor que ha podido los intereses de los trabajadores, y lo ha hecho además con un criterio de autonomía sindical. Ningún acuerdo que firme CC OO va a suspender el examen de beneficio para los trabajadores, y el pacto de pensiones es un acuerdo que pasa muy bien ese examen.

P. ¿No han tenido críticas en reuniones con afiliados y cuadros?

R. No; está teniendo una magnífica respuesta en las asambleas, porque no empeora ni los derechos ni las expectativas de nadie, sea trabajador o pensionista.

P. ¿Ahora CC OO es el sindicato moderado y UGT el radical?

R. Comisiones Obreras no es un sindicato moderado, es responsable, serio y coherente. Y por eso está donde está. No tengo ningún complejo de moderación ni de ninguna otra cosa.

P. ¿Tampoco por haber firmado un acuerdo con un Gobierno de derechas?

R. Los acuerdos hay que medirlos por su contenido, no por el color del Gobierno.

P. ¿No le han molestado las críticas del PSOE?

R. He oído críticas de políticos que dicen que no les gusta el acuerdo, pero tiene que pasar por el Parlamento, y a esos que dicen que son capaces de mejorar este acuerdo, les preguntaré cómo van a hacerlo. Si lo hacen, lo aplaudiré, pero hasta ahora no he visto unas salidas mejores. Es muy difícil de mejorar, porque en seguridad social, como en cualquier política que haya que correlacionar ingresos y gastos, el presente y el futuro, hay que precisar cómo se financia esa mejora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de abril de 2001