Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
ELECCIONES EN PERÚ

La red de extorsión de Montesinos, al descubierto

La corrupción política mostrada por los 'vladivídeos' ha sido la protagonista de la campaña

Alrededor de 15 millones de peruanos están convocados hoy a las urnas para enterrar la década de poder y corrupción del ex presidente Alberto Fujimori y su todopoderoso asesor Vladimiro Montesinos. La campaña electoral ha estado dominada por los escándalos suscitados por los vídeos grabados por éste desde su posición de jefe del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), en los que han ido apareciendo día tras día en actos de corrupción políticos, empresarios, banqueros, militares y periodistas. El candidato a la presidencia por el partido Perú Posible, Alejandro Toledo, afirma que confía en que 'los Garzón del mundo' persigan a Fujimori y Montesinos y al final se haga justicia.

Casi 15 millones de peruanos acuden hoy a las urnas para elegir al presidente de la república de los próximos cinco años. Las elecciones anticipadas son la consecuencia del desmoronamiento del régimen de Alberto Fujimori y su siniestro asesor Vladimiro Montesinos, que gobernó Perú durante una década. Hasta fecha reciente, las propuestas electorales quedaban eclipsadas ante la sorpresa e indignación que provocaba día tras día la difusión de vídeos que comprometían en actos de corrupción a ciudadanos de todos los estamentos de la sociedad. En una campaña irregular, los protagonistas más destacados han sido los vídeos grabados por Montesinos, los vladivídeos, en la sede del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), sancta santorum del difunto régimen.

En el último vídeo aparece la cúpula militar firmando un acta de sumisión a Montesinos a cambio de garantías de impunidad

En palabras del novelista Mario Vargas Llosa, los vladivídeos son la prueba de 'la putrefacción nacional'. La investigación sobre la gigantesca red de corrupción comienza oficialmente el 4 de noviembre con el ya famoso vídeo, el primero que salió a la luz, en el que Montesinos soborna con 15.000 dólares (2,7 millones de pesetas) al congresista tránsfuga Alberto Kouri, que se pasó de la oposición a las filas del oficialismo. Después de cinco meses de trabajo, los investigadores están convencidos de que se trata de una organización que 'llegó al poder para servirse del poder y que se extendió prácticamente a todas las estructuras de la sociedad', según afirma el procurador especial adjunto Luis Vargas. Más de 300 personas están incriminadas y la cifra aumenta cada semana.

La investigación ha permitido descubrir que Montesinos tenía perfectamente delimitados 'sus ingresos' y 'los ingresos para sus operaciones ilícitas'. Tenía ingresos a través de extorsiones a narcotraficantes y a distintos sectores de la sociedad, a través del Poder Judicial, y de cupos que cobraba a determinadas empresas a cambio de protección jurídica o legal. 'Se ha comprobado que hubo desvíos de fondos del presupuesto de Defensa de unos 300 millones de dólares destinados a financiar la campaña de reelección de Fujimori, a los que hay que añadir otras sustracciones del Ministerio de Economía', explica el procurador Vargas. Las cuentas a nombre de Montesinos, sus testaferros o de empresas vinculadas a él localizadas y congeladas en Suiza, Gran Caymán y otros países ascienden a 220 millones de dólares, aunque esto es sólo la punta del iceberg, dice Vargas. Otras fuentes consultadas por EL PAÍS calculan en más de mil millones de dólares la fortuna acumulada por el ex asesor de Fujimori.

El dinero que Montesinos utilizaba para las numerosas actividades ilícitas procedía del Tesoro público, básicamente del desvío de fondos de Defensa al SIN, cuyo presupuesto oficial contemplaba una partida para operaciones reservadas. Montesinos recibía cada mes de la Pagaduría del SIN tres millones de dólares para fines no especificados.

El asesor abrumaba a sus interlocutores con montañas de billetes para exhibir su poder. En el caso de Eduardo Calmell del Solar, director del diario Expreso, portavoz oficioso del fujimorismo, Montesinos llena la mesa con dos millones de dólares en billetes pequeños y empieza a contar los fajos. 'Uno, dos, tres, cuatro... dos millones! ¿Están de acuerdo?'. Por supuesto, todos se quedaban callados. 'Vamos a contar de nuevo', decía. 'El dinero lo tengo yo y ustedes están a mi disposición', era el mensaje implícito en la actitud de Montesinos.

El último vladivídeo que ha salido a la luz hace dos días ha provocado un nuevo escándalo. En la cinta se refleja el cónclave convocado para el 13 de marzo de 1999 por la cúpula militar a la que asistieron todos los generales y coroneles de las Fuerzas Armadas. Los uniformados, la mayoría aún en servicio activo, firmaron un acta de sumisión fraguada por Montesinos para garantizar la impunidad de los militares responsables de violaciones de derechos humanos y que participaron en el autogolpe de abril de 1992. El vídeo reproduce los instantes en los que, uno a uno, generales y coroneles, estampan su firma; entre ellos, el actual jefe del Ejército, Carlos Tafur.

En otra cinta, Montesinos está reunido con los máximos jefes de las tres ramas de las Fuerzas Armadas en noviembre de 1999. En un momento de la conversación, el jefe del SIN da cuenta de sus planes para perpetuarse en el poder: 'En la Fuerza Armada nuestro proyecto, que empezó el año 90, es un proyecto de 15 a 20 años, es un plan de largo aliento; porque, además, para que el país salga del estado de postración, esto no se puede hacer en 5, 10, ni 15 años... Han pasado 10 años y aquí no nos preocupa el tema del 2000, nos está preocupando el 2005, la continuación'.

Junto a las maniobras políticas, algunos jefes militares aparecen comprometidos en graves delitos, como el caso del general Víctor Malca Villanueva, ex ministro de Defensa, que se embolsó unos 17 millones de dólares con la adquisición de material militar cuando el conflicto armado con Ecuador y la adquisición de aviones Mig a Bielorrusia. El general fue denunciado el viernes por traición a la patria y podría ser condenado a cadena perpetua.

'La cúpula militar aparece como una banda de rufianes, de gánsteres que aprovechan el poder para hacer negocios con narcotraficantes, para contrabandear armas, para desguarnecer al Ejército al comprar armamento obsoleto que pagan como nuevo para embolsarse millones de dólares', dice Mario Vargas Llosa.

La élite empresarial de Perú también aparece en los vídeos. Dionisio Romero, el primer empresario del país y presidente del Banco de Crédito, sale en un vídeo con Montesinos en el SIN. Al igual que Eugenio Bertini, gerente general del Banco Wiese-Sudameris, que da consejos de cómo mover cuentas al exterior. Al despacho del asesor no sólo acudían empresarios peruanos. La Procuradoría investiga una presunta visita de Andrónico Luksic, jefe del poderoso grupo económico chileno con intereses en Perú. Hay fundadas sospechas que señalan que el empresario llegó a Lima en su jet privado y, sin pasar el control de Migraciones, fue trasladado directamente a las dependencias del SIN para reunirse con Montesinos, que resolvió las trabas para la construcción de una fábrica de pasta en Chorrillos.

Los vladivídeos han provocado el descrédito de los políticos de todo el espectro, que pasaron, sumisos, por las oficinas del doctor. Luis Bedoya de Vivanco (alcalde de Miraflores) aparece en una cinta recibiendo 15.000 dólares para la campaña del PPC, el partido de la candidata presidencial Lourdes Flores. Agustín Mantilla, antiguo ministro del Interior del Gobierno aprista de Alan García, cobró 30.000 dólares. El congresista Ernesto Gamarra, del Frente Independiente Moralizador y miembro de la comisión que investiga la corrupción, recibió 3.000 dólares de Luis Venero, hermano de un testaferro de Montesinos.

Hasta ahora sólo se ha difundido un vídeo del soborno de un congresista tránsfuga, el de Alberto Kouri, pero EL PAÍS ha podido confirmar la existencia de 14 cartas firmadas con nombre y apellidos por otros tantos parlamentarios que rompieron todo vínculo con su anterior fuerza política y proclamaban su lealtad al grupo parlamentario fujimorista. Los tránsfugas percibían cantidades que llegaban a los 30.000 dólares mensuales más una entrega inicial de otros 30.000. Con estos nuevos topos y adherentes procedentes de la oposición, Montesinos diseñó una estrategia para manejar a su antojo el Congreso y manipular las votaciones.

Chantaje a la prensa

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de abril de 2001

Más información