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El primer ministro japonés dejará el cargo este mes

Hashimoto, favorito para dirigir el Gobierno

Tanto Mori como Hashimoto pertenecen al poderoso Partido Liberal Democrático (PLD), dominador de la vida política japonesa desde 1945. Hashimoto es uno de los barones más influyentes en un partido de baronías, y Mori, un destacado escudero. Uno de sus mentores, Masakuni Musaluni, portavoz en el Senado, también tuvo que dimitir por corrupción.

'Creo que es necesario recuperar la confianza del pueblo en la política y manejar muchos asuntos internos y externos; por ello, he decidido cesar en el cargo', dijo ayer Mori a sus ministros. La esperada dimisión de Mori llega un año y un día después de que asumiera el cargo en sucesión de Keizo Obuchi, que sufrió un derrame cerebral. La marcha de Mori coincide con la aprobación de un paquete económico para insuflar alas a una economía en recesión (la Bolsa ha perdido un 36% de su valor en el último año) y ayudar al sistema bancario japonés a hacer frente a los créditos impagados. El jefe político del PLD, Shizuka Kamei, aseguró ayer que este paquete económico entrará en vigor sin importar quién sea primer ministro.

El PLD es el principal partido en el Parlamento, por lo que la elección de su líder conlleva que éste se convierta automáticamente en primer ministro hasta las próximas elecciones. A pesar de que en las últimas semanas se ha especulado con numerosos nombres para reemplazar a Mori, el favorito es Hashimoto, de 63 años, un hombre con experiencia de gobierno y buena imagen internacional. Es, además, padre de una polémica propuesta de reforma fiscal. La facción Kamei del PLD le ha ofrecido su apoyo a cambio de que renuncie a esa reforma.

Otro candidado, Junichiro Koizumi, de 59 años, propugna una reforma impositiva para combatir el déficit publico, que en 2002 será de 666 billones de yenes, un 130% del PIB.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de abril de 2001