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INVESTIGACIÓN JUDICIAL

El Gobierno balear entrega al juez una "prueba" del espionaje de Matas al PSOE

Un informe interno de los socialistas apareció en el ordenador que usó el secretario del ministro

El mensaje supuestamente pirateado a Quetglas fue presentado ayer por los socialistas del Gobierno balear al juez de Palma, Enrique Morell, como prueba para que se incorpore a la causa que se instruye por un delito de descubrimiento y revelación de secretos desde marzo de 2000.

El ministro Jaume Matas declaró anoche a EL PAÍS que la denuncia socialista es 'imposible, descabellada y carece de consistencia'. Después señaló: 'No sé de qué papel hablan, es indigno y reclamo que respeten el honor de las personas. La denuncia socialista es una contribución a una operación política que dije que duraría y durará dos años más, no puedo admitir que se juegue con el honor de las personas. Que se dediquen a trabajar porque conmigo pincharán en hueso'.

El documento aportado ayer al juez por los socialistas fue guardado en un archivo del ordenador del Gabinete de Presidencia durante el mandato de Matas. El escrito, títulado Pel seny, pel la llealtat (Por el sentido común, por la lealtad), refleja una propuesta de acuerdo político de tres dirigentes socialistas, entre ellos Quetglas, sobre el rumbo que había que dar al partido después de las primarias celebradas para elegir al candidato a las elecciones generales.

Esta supuesta prueba aportada al juez fue sacada de una copia general de seguridad del ordenador de la Comunidad Autónoma de Baleares que se hizo en octubre de 1998 y que ahora ha sido validada por un perito.

Durante un año y medio, todos los e-mails que eran remitidos al ordenador del despacho del socialista Quetglas quedaban copiados automáticamente y, sin conocimiento del interesado, reenviados al gabinete del presidente conservador Matas, según el PSOE.

En la época en que estaba activado el pinchazo, en octubre de 1998, Matas presumió en el Parlamento de tener 'documentación interna' de la oposición y señaló directamente a Quetglas como posible fuente. Cuando los socialistas llegaron al poder, en el verano de 1999, encontraron vacíos los archivos de los ordenadores.

Disputa entre instituciones

En la pasada legislatura, el PP era hegemónico en el Gobierno balear y la alianza de izquierdas y nacionalista dominaba en el Consell de Mallorca. Entre ambas instituciones se estableció una fuerte disputa, centrada en cuestiones de urbanismo, el área que controlaba Quetglas.

El PP y el propio Matas, al destaparse el escándalo del supuesto espionaje del correo electrónico, hace un año, indicaron que se trataba de 'una tontería' y 'un montaje' de sus adversarios. Meses después, el ministro llegó a reconocer que el desvío podía ser fruto de una confusión en el servidor. 'Cualquier persona puede recibir un correo electrónico de manera equivocada, por accidente o de manera esporádica. No niego que haya ocurrido, no lo sé; sí niego que haya cualquier responsabilidad política en ello', explicó.

El juez Morell ya ha tomado declaración sobre este caso a dos colaboradores de Matas en el Ministerio, el jefe de Gabinete, Javier Mato, y su secretaria personal, Francesca Pascual. Ambos trabajaron con Matas en el Gobierno balear. El único testigo que ha reconocido indirectamente que hubo mensajes desviados a Presidencia es el antiguo secretario de Matas, Sebastián Vallori, que fue titular del buzón del presidente. Vallori reconoció ante el juez que en su buzón entraron envíos no dirigidos a Matas, concretamente 'dos mensajes de los cuales no era el destinatario el Presidente o el Gobierno balear', recordó que 'eran del Consell' y que los borró. Vallori manejaba también la agenda telefónica, las anotaciones urgentes de políticos del partido, y controlaba las entrevistas de Matas relacionadas con la operación de captación de votos en la emigración en Argentina.

El Gobierno de izquierdas de Baleares descubrió a los siete meses de llegar al poder, por casualidad, que a uno de los buzones de Internet de la Presidencia llegaba correspondencia dirigida a otra institución, la comisión de Urbanismo del Consell de Mallorca. La red institucional de mensajería había sido gestionada por Bitel, una empresa promovida por Telefónica y Sa Nostra, bajo control del Gobierno Matas. Para establecer el pinchazo, según el PSOE, se tuvo que ordenar expresamente al servidor de la red un reenvío automático del correo a otro receptor, en el entorno inmediato de Matas, precisamente uno entre los 2.000 buzones existentes. La empresa justificó el pinchazo en un error mecanográfico. Aquel enlace secreto no se anuló al dejar el PP el poder.

El Ejecutivo de Francesc Antich y el PSOE creen que existió una operación de espionaje político informático, con el fin de cazar sus documentos y estrategias, en especial las referentes a un tema como la gestión del suelo, que en Baleares tiene un gran impacto político y enormes repercusiones económicas.

Quetglas, el ex diputado socialista supuestamente espiado, declaró: 'Es muy fuerte decirlo, pero me siento personalmente como si me hubieran violado. He sido víctima de una trama de espionaje político y de juego ventajista por parte del adversario'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de abril de 2001