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Robert Frank relaciona las imágenes de la fotografía y el cine en un único proceso

El Museo Reina Sofía muestra 88 obras, películas y libros del autor de 'Los americanos'

Robert Frank inicia en el Museo Nacional Reina Sofía una temporada con mayor presencia de la fotografía, que contrasta con la limitada colección propia. La comisaria de la exposición, Ute Eskildsen, directora del departamento de fotografía del Museo Folkwang, Essen (Alemania), no presentó ayer el montaje de la tercera planta del museo, pero abrió el pasado miércoles el ciclo de conferencias titulado Diez fotógrafos modernos. Hasta el 23 de mayo, historiadores y críticos hablarán sobre Atget, Rodchenko, Kertész, Brassaï, Modotti, Evans y Stieglitz, y el 19 de junio se colgará una muestra de William Henry Fox Talbot.

'Un nombre mítico de la fotografía universal'. Así se refirió ayer el director del museo, Juan Manuel Bonet, al presentar el montaje de Robert Frank, con 88 fotografías fechadas entre 1948 y 2000, en una coproducción entre el Reina Sofía y el Museo Folkwang, de Essen, que, tras permanecer en Madrid hasta el 20 de junio, se podrá ver el 15 de septiembre en el Centro Cultural Belem, de Lisboa.

Con artistas

El paralelismo entre fotografía y cine se mantiene desde el mismo título de la exposición, sacado de una fotografía de 1989 donde el autor escribe un Alto adelante sobre el papel. Varios espacios del montaje están dedicados a la proyección de cuatro horas de películas y vídeos, con siete cintas de corta duración y un largometraje, C'est vrai (One Hour), con subtítulos en español, aunque el resto mantiene el inglés y el alemán.

En una vitrina se han colocado sus álbumes y libros -cuyas imágenes se proyectan en dos carros de diapositivas-, desde el primero realizado por Frank en 1946, 40 fotos, un año antes de su traslado desde Suiza a Nueva York. A su lado figuran Zero Mostel (1963), One Hour (1969), Sixth Sense (1989), la primera edición de Los americanos, en París (1958), una pieza de coleccionista, y la de Nueva York, al año siguiente, con prólogo de Jack Kerouac, y la funda del disco Exile on Main St. de los Rolling Stones de 1972.

La obra de Robert Frank está unida, en los años cincuenta y sesenta, a los nombres de la generación beat, a los artistas pop y al nuevo cine americano que animaron los independientes Jonas Mekas y Peter Bogdanovich. La comisaria adjunta de la exposición, Catherine Coleman, conservadora de fotografía del Reina Sofía, declaró ayer que el propio fotógrafo eligió un tipo de muestra que estableciera el paralelismo entre el cine y la secuencia fotográfica, con materiales desde los años sesenta, que hiciera olvidar su etapa más documental, unida a su fotografía de modas y trabajo con Walker Evans y, sobre todo, la identificación con las imágenes de Los americanos. 'En este montaje, Frank se vuelve más autobiográfico y menos documental. Es un hombre muy intenso y muy crítico. Es un poeta', señala Coleman. Para Bonet, se trata de una mirada libre, 'un ojo en movimiento que fija una época, fotografía y cine que son como dos diarios íntimos, errantes, con un caminar por ciudades y carreteras'.

Las imágenes de Frank, un nombre de la fotografía contemporánea, cuyos negativos conserva la National Gallery de Washington, se pueden seguir en copias vintage o ejemplares únicos a través de diferentes formatos, como fotografías convencionales, fotomontajes, collages cercanos a la estética pop y ensamblajes.

Robert Frank ha seguido de cerca la exposición y ha colaborado con material propio a un catálogo que se presenta como libro de autor. En 1998 visitó Madrid para concretar los contenidos y ser testigo de boda de su amigo Vicente Todolí, actual director del Museo Serralves, de Oporto, que en 1985, como comisario, montó la primera exposición en la sala Parpalló, de Valencia, con fotos y películas entre 1948 y 1984. El fotógrafo tuvo en esa visita un accidente de coche en Valencia, una ciudad que conoció y fotografió en 1951. 'Es un modelo de mirada ético y estético. Es la visión, un ojo que mira y un visionario de la realidad y del mundo interior. Es una visión personal que conecta con lo universal', declaró ayer Todolí.

La exposición da muchas pistas sobre la vida del fotógrafo, a través de las imágenes y los documentos, desde su inicial formación con el fotógrafo y grafista Hermann Segesser en 1941 en su Zúrich natal. Con el traslado a Nueva York en 1947 su nombre se vinculada a otros artistas (Evans, Ginsberg, Kerouac), que se amplían en sus trabajos como cineasta. En la actualidad, Frank vive desde 1970 entre Nueva York y Mabou (Canadá). La crítica Rosalyn Williams, que le conoció en Madrid, destacó 'su contracultura en la sociedad americana, la mirada de un europeo en una cultura que no es la suya'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de abril de 2001