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Federico Guzmán utiliza el cambalache y las plantas en su muestra 'Matitas divinas'

Federico Guzmán está fascinado por el cambalache. El artista, el que ha conseguido más proyección internacional de cuantos surgieron en Sevilla a mediados de los años ochenta, inaugurará hoy en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla su proyecto Matitas divinas.

Fascinado por la economía del trueque y por las 'propiedades intelectuales y espirituales de las plantas', la exposición es el resultado de los casi tres años que el artista ha pasado realizando proyectos artísticos en Colombia, especialmente de los que hizo en el Amazonas en colaboración con el colombiano Andrés Corredor.

'Hasta el título de la exposición es el resultado de un trueque. Surgió por la canción de Kiko Veneno Ratitas divinas, pero luego él la ha cambiado y ha creado una versión, Matitas divinas, para la exposición', comenta la comisaria Esther Regueira.

El lienzo Las hojas del poder, en el que brillantes hojas de coca aparecen sobre la bandera colombiana, preside una sala en la que cuelgan también obra gráfica y piezas de otras técnicas. El huerto de La Cartuja, sede del CAAC, ha permitido que el artista plante las semillas que trajo del Amazonas y cuyos productos también cambiará. El proyecto tiene una parte colectiva que pretende desacralizar el arte y en la que han participado los alumnos de alfarería del Taller Plaza de España, creando 50 macetas de las formas más diversas. 'Mostramos el resultado de las jornadas de cambalache que hemos hecho en la calle. En Bogotá, Sevilla, Madrid y Barcelona, la gente ha ido dejando lo que quería', comenta Guzmán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de marzo de 2001