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El G-8 propone un espacio común para luchar contra las mafias de inmigrantes

Los ministros de Interior y Justicia de los siete países más desarrollados del mundo más Rusia (G-8) coincidieron ayer en Milán en la necesidad de crear un espacio jurídico y legal común para luchar contra la delincuencia transnacional, especialmente las redes de blanqueo de dinero, la pedofilia en Internet y, sobre todo, las mafias que transportan de un país a otro a los inmigrantes clandestinos. Italia, país anfitrión, asumió el compromiso de estudiar la posibilidad de crear una policía europea de fronteras. Algo ya anunciado hace unas semanas por los primeros ministros italiano, Giuliano Amato, y británico, Tony Blair, especialmente preocupados por las difíciles fronteras de los Balcanes.

El encuentro de ayer, una de las sesiones preparatorias para la reunión del G-8 que se celebrará en Génova en julio próximo, puso de relieve la preocupación de los países más desarrollados (Reino Unido, EE UU, Canadá, Japón, Francia, Italia, Alemania) por la magnitud del fenómeno de las mafias que gestionan el mercado moderno de esclavos, integrado por cientos de miles de inmigrantes. Italia había lanzado ya el verano pasado la idea de una policía europea que patrullara las fronteras más delicadas del país.

Contingente humano

Las costas de la Apulia y Calabria (donde ayer desembarcaron 300 inmigrantes clandestinos procedentes de Turquia) reciben casi a diario un contingente humano en busca de nuevos horizontes que viaja en condiciones inhumanas después de haber pagado sumas fabulosas por un transporte inaceptable. Según explicó el ministro italiano del Interior, Enzo Bianco, la situación actual exigiría la creación de un organismo capaz de luchar contra este fenómeno global y, muy especialmente, en las áreas que sean más fáciles de controlar que las fronteras de cada Estado. Por la simple razón de que, como subrayó Bianco, 'estamos convencidos de que la política sobre la inmigración debe ser global e interdisciplinaria'. La creación de una policía de fronteras europea es todavía un proyecto en fase inicial que deberá ser sometido a la aprobación de los diferentes países miembros del G-8 en la próxima cumbre de Génova, pero, subrayó Bianco, 'existe una voluntad clara de avanzar en ese sentido'.

Entre los temas tratados ayer, además del examen de los resultados obtenidos en la conferencia de Palermo de diciembre (en la que 125 países firmaron la Convención sobre el crimen organizado transnacional y 80 el protocolo especial para reprimir y perseguir el tráfico de personas), se abordó la lucha contra la corrupción, contra el lavado de dinero, los problemas de la criminalidad vía Internet (en concreto la pedofilia y la pornografía), la trata de inmigrantes y el terrorismo internacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de febrero de 2001

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