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CAMBIOS EN EL GOBIERNO

Aznar sitúa a Rajoy en Interior y premia a Lucas con el Ministerio de Presidencia

Todos los pronósticos sobre el nuevo ministro de Interior que hicieron diputados y ministros del PP fallaron, como suele suceder cuando el presidente José María Aznar hace cambios en su Gobierno. Aznar ha aprovechado el retoque de su Gabinete, obligado por la aventura electoral vasca que emprende Jaime Mayor Oreja, para premiar por fin a su compañero Juan José Lucas, presidente de Castilla y León, con el cargo de ministro de Presidencia. El portavoz popular de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, se perfila como sucesor de Lucas. Y para demostrar que el terrorismo y la inmigración son dos de los asuntos a los que Aznar da más importancia nombró ministro de Interior a su vicepresidente primero, Mariano Rajoy.

El presidente del Gobierno, José María Aznar, sorprendió ayer con el nombramiento del vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, como sustituto de Jaime Mayor al frente del Ministerio de Interior. Aprovechó el cambio para premiar al presidente de Castilla y León, Juan José Lucas, con el Ministerio de la Presidencia. Con estos movimientos, Aznar cubre con su ministro comodín -Rajoy ha ocupado ya cuatro carteras en cinco años- la importante vacante de Interior, compensa con el cargo de ministro de confianza a su veterano compañero Lucas, y evita la crisis de Gobierno que le pedía la oposición.

La decisión de Aznar de designar a Rajoy como ministro de Interior, con el mantenimiento del rango de vicepresidente primero, supone un realce de dos de los asuntos más complejos a los que debe atender el Gobierno -el terrorismo y la inmigración-. Aznar sustituye a un peso pesado de su Gobierno por otro. También supone, según algunos ministros consultados por EL PAÍS, una potenciación política del número dos del Gobierno, pues Rajoy pasa de gestionar el Ministerio de la Presidencia, cuya misión principal son las relaciones con las Cortes, a responsabilizarse de los dos grandes temas del actual momento político.

Aznar confirma con esta designación la confianza que tiene en la eficacia de Rajoy para gestionar asuntos conflictivos. El vicepresidente primero ha sido el jefe del comité de crisis creado para arbitrar medidas ante la extensión en España del mal de las vacas locas. Esta tarea, según fuentes de Moncloa, corresponderá ahora al nuevo ministro de la Presidencia, Juan José Lucas. Lo mismo sucederá con la presidencia de la Comisión de subsecretarios. En el campo de la coordinación política entre ministerios, Rajoy perderá peso por su dedicación a Interior.

El vicepresidente, que se trasladará a la sede de Interior en el Paseo de la Castellana, mantendrá su despacho en el Palacio de la Moncloa al que seguirá acudiendo todos los lunes, antes de las reuniones de maitines que Aznar convoca ese día con dirigentes del Gobierno y del partido.

Aznar intenta asegurar con el nombramiento de Rajoy un diálogo fluido con la oposición. El vicepresidente mantiene buenas relaciones con el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero.

Otra de las claves de que Aznar haya colocado a Rajoy al frente de Interior es su claro alineamiento y complicidad con las posiciones de su antecesor, Jaime Mayor, no sólo en la política antiterrorista sino en la política vasca. En el caso de que Mayor logre un éxito en las elecciones vascas y sea investido lehendakari, Aznar asegura con Rajoy una buena coordinación entre el Ministerio de Interior y la Presidencia del Gobierno vasco en un momento clave de la lucha contra ETA.

Mayor ya le planteó a Aznar el pasado jueves que Rajoy era un candidato ideal para sucederle en el Ministerio. Aunque también le dio otros dos nombres antes que el de Rajoy: el del ministro de Justicia, Ángel Acebes, y el del secretario general de la Presidencia, Javier Zarzalejos. Aznar ha preferido que Acebes gestione la ambiciosa reforma de la Justicia, que el ministro acaba de anunciar, y en el caso de Zarzalejos ha optado por no alejar de su lado a un experto en la política vasca.

El nombramiento de Lucas como ministro de la Presidencia supone para Aznar el reconocimiento a un colaborador leal que aspiraba desde hace tiempo a formar parte del Consejo de Ministros. Lucas estuvo en la reunión de Perbes (Galicia) en el verano de 1989 en la que Manuel Fraga, Rodrigo Rato, Francisco Álvarez Cascos y Federico Trillo decidieron la candidatura de Aznar. También fue la avanzadilla de Aznar, desde Castilla y León, donde fue su número dos, al desembarco en la política nacional del hoy presidente. Posteriormente, en 1991, Aznar pidió a Lucas, ya asentado en Madrid como dirigente del PP y diputado nacional, y en pleno auge del partido, que se presentara como candidato a las elecciones de Castilla y León, en las que ha cosechado tres mayorías absolutas.

La cercanía de Lucas con Aznar en su puesto de ministro de la Presidencia tiene también una interpretación en clave de partido. En el Congreso del PP, a primeros del próximo año, están previstos cambios en la dirección del partido y también del Gobierno. El salto de Lucas a la política nacional apunta a que desempeñará un papel importante en la nueva etapa del PP, con la sucesión de Aznar al fondo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de febrero de 2001

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