Bruselas reconoce en un informe las deficiencias del programa Sócrates de intercambio de universitarios

La Comisión Europea ha reconocido en un informe, hecho público la semana pasada, que el programa Sócrates de intercambio de alumnos y profesores en la Unión Europea tiene grandes deficiencias. Entre ellas destaca la falta de presupuesto para satisfacer todas las peticiones, los obstáculos para la movilidad de los estudiantes y los profesores, las dificultades para convalidar estudios realizados en otro país y las disparidades entre el importe de las becas concedidas a los estudiantes por cada país participante.

El Ejecutivo comunitario quiere paliar estas deficiencias con el fin de lograr que durante el periodo 2000-2006 el programa sea un éxito. Bruselas se ha marcado como objetivo 'el dominio de dos lenguas comunitarias extranjeras por parte de cada ciudadano', tal y como establecía el Libro Blanco Enseñar y aprender: hacia la sociedad del conocimiento, de 1995.

En el informe de la Comisión Europea sobre la aplicación del programa Sócrates entre 1995 y 1999, el Ejecutivo comunitario recuerda que 'el programa está destinado a contribuir al desarrollo de una enseñanza y una formación de calidad y de un espacio europeo abierto de cooperación en materia de enseñanza'.

Los estudiantes y profesores que participaron en el programa Erasmus, que forma parte del programa Sócrates, aseguran que uno de los principales logros es 'la apertura cultural y lingüística' que les proporcionó su estancia en un país extranjero. Otra ventaja que señala el documento es que muchos de los estudiantes de Erasmus encuentran su primer trabajo 'dos meses antes que los estudiantes que no pasaron por un periodo de movilidad y suelen también encontrar más a menudo un empleo con una dimensión internacional'.

Pero el informe asegura que existen todavía 'numerosos obstáculos a la movilidad de estudiantes y profesores en la UE' a pesar de que, entre los años 1995 y 1999, aproximadamente 460.000 alumnos se beneficiaron de una beca Erasmus.

España es el tercer país, por detrás de Francia (16.351 alumnos) y Alemania (14.693 ) con más número de estudiantes que se beneficiaron en el curso 1998-1999 de una beca Erasmus (14.381 alumnos).

En el informe se señala que aunque la asignación total para el periodo entre 1995 y 1999 alcanzó los 933 millones de euros (155.000 millones de pesetas) , 'esta cantidad no ha permitido satisfacer todas las peticiones, cuya progresión asciende de forma regular'.

Procedimientos lentos

Las personas que han participado en este programa se quejan de que 'los procedimientos aplicados fueron excesivamente lentos y complejos en relación con las cantidades de que se trataba a veces realmente módicas; se dio excesiva importancia a los aspectos financieros de los proyectos, en detrimento de los pedagógicos, y los plazos de pago fueron, con frecuencia, demasiado largos'.

Aunque la mitad del presupuesto Erasmus se consagró a la financiación de becas de movilidad para estudiantes, todavía continúa habiendo problemas a la hora de convalidar los estudios realizados en otros países.

Además, 'persisten grandes desigualdades en el importe de las becas concedidas a los estudiantes de cada país: desde menos de 100 euros hasta más de 800 euros al mes', aunque aseguran que esta diferencia oculta una gran diversidad de situaciones nacionales, ya que algunos países conceden más becas a sus alumnos que otros.

El programa Sócrates, que fue adoptado en 1995 por decisión del Parlamento Europeo y del Consejo, absorbió el programa Erasmus, una parte del programa Lingua y varias iniciativas piloto en el ámbito de la educación escolar como, por ejemplo, el programa Comenius.

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