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CARTAS AL DIRECTOR

Nuestro hábitat

Las Galápagos se ahogan en petróleo mientras el resto del mundo lo contempla desde su televisor. La selva del Amazonas comienza a transformarse en una sabana, demostrando que la pobreza del Sur debe llegar a todos los órdenes. Una metáfora de la globalización. Se distribuyen de forma desigual los costes del supercapitalismo y se excluye a los menos favorecidos de los beneficios que produce. El Sur se está convirtiendo en un desierto y los residuos que genera el Norte amenazan con sepultarnos.

Duele contemplar la necedad con que se comportan los políticos en un tema tan trascendental, algo que supera cualquier debate ideológico, cualquier discurso necio. Parece que nadie logra comprender la importancia del medio ambiente, la necesidad de no destruir nuestro hábitat. De no vivir en el páramo. Viendo cómo se comportan con los inmigrantes, observando cómo se bombardean casas de civiles con bombas radiactivas sin que las fuerzas de la ONU les informen ahora de que Clinton se ha ido, comprobando el luto permanente que se ha instalado en España, sigo preguntándome con inmensa estupefacción: ¿de verdad todo 'va bien'?-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de febrero de 2001