El Gobierno ecuatoriano amenaza con la fuerza a los indígenas concentrados en Quito

El ministro de Defensa ecuatoriano, Hugo Unda, afirmó a última hora del sábado (madrugada del domingo en España), en un discurso televisado, que el estado de emergencia permite a la fuerza pública 'planificar y ejecutar' desalojos de grupos que ocupen instalaciones públicas o privadas. La fuerza pública, dijo Unda, impedirá 'toda clase de marchas y concentraciones' y podrá efectuar registros y allanamientos de los domicilios si lo estima necesario.

Uno de los líderes que encabeza el levantamiento indígena, Antonio Vargas, presidente de la Confederación Nacional de Indígenas del Ecuador (Conaie), manifestó que no teme a las medidas represivas del Gobierno. 'No es la primera vez que vivimos esto; hemos estado en peores situaciones con gobiernos más represivos', señaló. En respuesta al decreto de emergencia decretado por el presidente Noboa, los indígenas han decidido iniciar una huelga de hambre. Vargas responsabilizó al Gobierno de lo que pueda pasar en las próximas horas, y afirmó que el levantamiento proseguirá hasta que las demandas de los campesinos sean satisfechas.

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Pocas horas después, entrada ya la tarde ecuatoriana, la Comisión de Buena Voluntad para facilitar el diálogo nacional consiguió una pequeña distensión entre partes tan enfrentadas, que accedieron a retomar las conversaciones. La reunión continuaba anoche, y los representantes gubernamentales e indígenas optaron por no poner una hora límite al encuentro. De momento, los primeros no admiten dar marcha atrás al estado de emergencia (que prohibe la libertad de reunión y asociación), y los segundos se niegan a dar por terminado el levantamiento.

Los dirigentes indígenas analizan diversas estrategias para proteger a sus compañeros en caso de un desalojo violento. El ex coronel Lucio Gutiérrez asesora a la cúpula indígena. Los estudiantes universitarios buscan un lugar más seguro para los niños, pero su traslado quedó descartado por iniciativa de una mujer. 'Si tenemos que morir, lo haremos con nuestros hijos y nuestra gente', dijo.Por otra parte, las provincias centrales del país fueron ayer escenario de duros enfrentamientos entre el Ejército y los grupos de campesinos que desde hace una semana mantienen bloqueadas las principales carreteras de la sierra ecuatoriana.

El estado de emergencia nacional fue decretado el viernes por la noche, tras fracasar un diálogo que duró 24 horas entre el Gobierno y los dirigentes indígenas. El Ejecutivo teme que la situación quede fuera de su control y que se repitan las escenas de la sublevación indígena promovida por el propio Antonio Vargas y apoyada por manos militares que derrocó hace un año al presidente Jamil Mahuad.

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