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Reportaje:EUSKAL HERRIA ESCONDIDA

Desde Jentizubi a Baltzola

El municipio vizcaíno de Dima es una de las entradas más atractiva al parque natural de Urkiola

Para afrontar este paseo clásico de los aficionados al montañismo en el País Vasco no hace falta un equipaje especial. Es más, el recorrido es accesible para cualquiera que tenga cierto interés por algunos fenómenos naturales que bien merecen una visita,como son las cuevas de Baltzola o el puente natural de Jentilzubi, en el municipio vizcaíno de Dima, en el valle de Arratia.

Y para aquellos que no quieran entrar en aventuras alejadas de la civilización, siempre les queda el paseo por el casco urbano de Dima o llegarse hasta las ermitas cercanas como la de San Lorenzo o los restaurantes del pueblo que ofrecen las mejores alubias de Arratia.

Pero el itinerario inevitable en Dima pasa por el que sale desde el barrio de Indusi, enclavado en mitad de la única carretera de montaña que une Álava y Vizcaya que se puede calificar de 'solitaria'. Es la vía que unía tradicionalmente Otxandio con Igorre, que las necesidades contemporáneas han dejado de lado, en beneficio de los viajeros que no tienen prisa.

Una vez en Indusi, y después de visitar su pequeña iglesia, el paseo continúa en dirección Sur, hacia el barrio de Zamakola. Sin llegar a este pequeño núcleo de tres caseríos, el itinerario se desvía a la izquierda para cruzar el río Indusi, que en estas fechas baja caudaloso, un aliciente más para la excursión que comienza sobre sus aguas.

A partir de ahora, comienza la ascensión que tiene en el caserío Jibiltar su último vestigio de civilización. Todo esto, si la excursión se realiza entre semana y en invierno. Baltzola y Jentilzubi se han convertido, como todo Arratia y el parque natural de Urkiola, en una de las citas habituales de los aficionados a la montaña más exigente y al dominguerismo más recalcitrante.

Escaladores y domingueros

Entre los primeros, se puede citar, por ejemplo, a Iker Pou, Josune Bereziartu o a la joven promesa Pablo Barbero, todos ellos escaladores de primer orden en las competiciones mundiales. Entre los segundos habitantes de estos parajes, los turistas de fin de semana, no hay más que recordar la variada muestra de restaurantes que ofrecen Dima y sus barrios de Oba o Artaun.

Pero, así y todo, siempre quedan momentos en los que recorrer estos lugares a solas. Y entonces, a pesar de la gran abundancia de imágenes que hay de la zona, se descubre la razón por la que Baltzola yJentilzubi (por extensión, Urkiola) seducen a unos y a otros.

Nada más dejar atrás el caserío de Jibiltar, comienza un paseo que pronto tiene su primer fruto. Tras pasar un regato sobre un puente de cemento construido para los excursionistas que no gustan de mojarse las botas, aparece ante el caminante el puente de Jentilzubi. Se trata de una formación natural, que puede tener su origen en la boca de antigua cueva, y a la que ninguna fotografía de las consultadas hace justicia.

Como si fuera un empecinamiento de la naturaleza que se enfrenta contra los deseos de quienes se la quieren llevar a casa, este arco de roca caliza supera las expectativas que han creado las imágenes. Por poner un ejemplo prosaico, su altura y su anchura permiten el paso del mayor de los camiones que surcan la cercana autovía de Altube.

Pero bajo este arco sólo se puede pasar a pie o en caballería, sin olvidar esas caballerías modernas que atruenan los montes en un ejemplo indudable de terrorismo ambiental que, de momento, no cuenta con la sanción correspondiente. Así y todo, el paso mantiene esa capacidad de sugestión que llevó a los vecinos del lugar a relacionarlo con los gentiles, esos personajes míticos dotados de una fuerza extraordinaria y salvaje que vivían en las montañas aislados de cualquier contacto con la civilización.

Para los que le dieron nombre (y también para los que acuden hoy a visitarlo), este Jentilzubi debía parecer una obra ajena, realizada por gentes sobrenaturales. Como las que creían que vivían en las cuevas de Baltzola, un poco más arriba, a escasos diez minutos de ascensión de este paso natural sobre el camino de Indusi al barrio que toma nombre de estas cavernas.

Es una pequeña gruta natural que tiene su mayor atractivo en las tres entradas que ofrece, cada una con su encanto particular. Además cuenta con el aliciente de que se puede pasear por su interior, con cuidado, sin la ayuda de linterna, aunque nunca esté de más la compañía de algún tipo de luz para los pasos más difíciles.

A partir de este comienzo, los que se encuentran en mejor forma pueden seguir su paseo por el túnel de Abaro hacia el barrio de Baltzola, y proseguir hacia la ermita de San Lorenzo, Bargondia y terminar en Dima. También pueden optar, si cuentan con las fuerzas suficientes, por el ascenso al Garaio, cómoda cumbre de 574 metros que domina toda la zona. Sin olvidar las distintas vías de escalada que han servido a Iker Pou de entrenamiento para afrontar la mítica vía Acción directa en el Frankenjura alemán.

Los sedentarios

Pero la propuesta de paseo por Dima y sus alrededores tiene en cuenta también a los espíritus sedentarios. Para ellos, la localidad arratiarra ofrece la visita a algunos lugares urbanos de interés, como la ermita de la Piedad. Situada entre la plaza y la parroquia, este humilladero destaca por su monumentalidad, que supera a los de su tipología por el tamaño y la magnífica ejecución.

O se pueden llegar a visitar el cementerio, ubicado sobre la iglesia de San Pedro, que tiene su principal característica en su aterrazamiento en cinco pisos. El templo que lo ampara sólo mantiene de su construcción barroca original la torre, que domina todo el núcleo urbano de Dima.

Para unos y para otros, este municipio que pasa de alturas de meseta a profundidades de valle casi costero ofrece unos paisajes envidiables sobre todo con las brumas de invierno. Caseríos y bosques, roca caliza y rebaños de oveja, se confunden en las nieblas de Urkiola, las mismas que han conservado hasta hoy las leyendas de Jentilzubi y Baltzola.

Datos prácticos

Cómo llegar: Para acceder a las cuevas de Baltzola y al puente de Jentilzubi hay que llegar al barrio de Indusi en Dima (Vizcaya), que se encuentra a la orilla de la carretera BI-3543. El acceso desde Bilbao se realiza por la N-240 hasta Igorre y desde aquí a la citada localidad. Desde Vitoria, el trayecto más corto es por la N-622 hasta Otxandio, donde se toma la BI-3543 a Indusi. Desde San Sebastian hay que llegar hasta Amorebieta por la N-634 o la A-8. Ya en esta localidad, se toma la N-240 a Igorre, donde sale la desviación a Dima. Alojamiento: En la zona existen algunas casas rurales atractivas, como Makaztui behekoa (tel. 94 6338160), Aramotz landetxea (94 6316005) o Emagarai (94 6736404). Ya en la cercana localidad de Igorre se puede acudir al hotel Arantzazu (94 6736328). Y siempre queda la posibilidad de acampar en las campas deZumeltza, en dirección Dima a Otxandio, donde la Diputación ha habilitado un área de descanso. Comer: Los abundantes restaurantes de la zona ofrecen excelentes menús con las alubias y el cordero asado como ingredientes básicos. Además de los establecimientos de agroturismo citados, se puede acudir al Santuru en Dima (94 6315424), Goikoetxe-berri, en Oba (94 6737238), o Azurmendi, en Artaun (94 6736480).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de febrero de 2001

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