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Mateo Díez destaca el poder narrativo de 'Romanticismo', de Manuel Longares

¿Qué pasó en el barrio de Salamanca de Madrid cuando se supo en ese reducto urbano de lo que fue la esencia del franquismo que el dictador se iba a morir? Lo ha contado, en su novela Romanticismo(Alfaguara), Manuel Longares, y ayer, en Crisol, fue presentada como un hallazgo narrativo que marca historia. El académico Luis Mateo Díez afirmó en el coloquio que coprotagonizó con Eduardo Sotillos y con el propio autor que 'es una de las novelas más poderosas que he leído en los últimos años'.

Fue un plebiscito. Rafael Azcona ha dicho que Romanticismo es una novela que recuerda a Galdós, 'pero es mucho más divertida', y ayer el novelista Luis Mateo Díez afirmó que Manuel Longares (Madrid, 1943) conecta con la gran tradición de la novela española del siglo XIX y demuestra a las puertas del siglo XXI que 'el mundo se puede contar de otra manera'. En la misma presentación, el periodista Eduardo Sotillos dijo que era una novela deslumbrante que ponía la historia en su sitio. Y algunos de los participantes en el coloquio afirmaron en voz alta una opinión que lideró el también novelista Miguel Bayón: 'Después de leer esta novela es muy difícil aceptar cualquier otra lectura'.

En el público estaban el citado Azcona, José Manuel Caballero Bonald, Juan Pedro Aparicio, Juan Eduardo Zúñiga. Algunos de ellos explicaron en voz alta lo que Luis Mateo Díez confesó que era un descubrimiento histórico. El autor se defendió de tanto entusiasmo mostrando su carácter tímido y humilde, que le han hecho parecer un excéntrico de la literatura cuando, como dijo Mateo, su obra está llamada a marcar un antes y un después de la novela. Pero dijo Longares: 'Tenemos que utilizar una lengua que viene del Lazarillo y de La Celestina, que llega a Fortunata o La Regenta. ¿Cómo no ser ambicioso con esos antecedentes? Con esos antecedentes no se puede escribir una bagatela'.

Longares dijo que escribía las novelas que quería leer, que la literatura es para los asustados de la vida y que siempre se plantea retos al escribir. ¿Por qué contó esa historia crepuscular del franquismo, tratando de recuperar el ambiente e incluso el vocabulario de aquella época, incrustada en el espacio geográfico de un barrio tan peculiar? El chispazo le vino viendo una película, Howards End, y ante una escena en concreto: cuando Anthony Hopkins, un rico hacendado, se tropieza en una escalera con Emma Thompson, que ya no era rica, y aquél la pide en matrimonio. Romanticismo es consecuencia de la atmósfera de esa escena, aunque la historia en concreto desarrolla el desconcierto de los franquistas ante la avalancha de los que habían estado en la periferia. 'Es', le dijo al autor Luis Mateo, 'una fábula de un tiempo que nadie había contado como tú'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de enero de 2001