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Un hospital británico vendió glándulas de niños vivos sin permiso

El hospital británico de Alder Hey (Liverpool), el mismo investigado por las autoridades sanitarias por haber almacenado sin el consentimiento paterno órganos de niños fallecidos en sus quirófanos, admitió ayer haber vendido una glándula denominada timo extraída de menores operados y vivos a una compañía farmacéutica (Intix Sangstat) sin advertir tampoco a sus familias. La práctica incluye sólo tejidos desechados en las operaciones y se ha practicado en otros centros médicos, pero la reputación del hospital ha sufrido un grave golpe.

Según el Colegio Británico de Patólogos, hasta hace pocos años, los hospitales solían vender órganos a las firmas de investigación médica para que pudieran mejorar sus tratamientos. El problema es, una vez más, que nadie informaba de ello a las familias en el caso de menores. Muchas veces, tampoco los adultos operados sabían nada. En el caso de Alder Hey se trataba del timo, una glándula endocrina necesaria para regular el sistema inmunitario en la infancia y que los cirujanos suelen cortar para tener mayor campo de visión cuando operan el corazón. A cambio de la misma, los laboratorios farmacéuticos hicieron una serie de donativos para el departamento de cardiología del centro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de enero de 2001