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Rotterdam abre el año cultural europeo, que cuenta con 300 actos programados

En presencia de la reina Beatriz y con un variado espectáculo que no fue sino muestra de la heterogeneidad del programa del año, la ciudad de Rotterdam inauguró anoche el año cultural europeo, cuya capitalidad comparte con Oporto. La ceremonia no levantó grandes emociones entre los holandeses. Tan sólo dos televisiones regionales decidieron emitir el evento en directo y los dos embajadores de Rotterdam 2001, el cómico y presentador de televisión Paul de Leeuw y el director invitado de la Filarmónica de Rotterdam, el ruso Gergjev, no estuvieron presentes porque, según explicaron, 'tenían que atender otros compromisos profesionales'.

Fue una noche, la celebrada en el teatro De Doelen, que trató de avanzar el resto del año: un programa heterogéneo con más de 300 proyectos, que bajo el lema Rotterdam es muchas ciudades aspira a llegar a un público muy diverso. Igual que ocurre con el resto de las actividades programadas, el espectáculo de inauguración tuvo un poco de todo -literatura, baile, música, teatro y cine- pero careció de puntos fuertes.

Hubo también tiempo para la nostalgia. Una película realizada con material del archivo del Ayuntamiento de la ciudad permitió recordar el aspecto que tenía antes de convertirse en uno de los mayores centros experimentales de los arquitectos tras la gran contienda. El espíritu de Erasmo estuvo también presente. El escritor Arnon Grunberg leyó un capítulo de su nuevo libro, una original versión de Elogio de la locura. Grupos de break-dance y un fragmento del musical infantil Candide recordaron que Rotterdam va a dedicar también muchas actividades a niños y jóvenes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de enero de 2001