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La Diputación vizcaína elude aclarar el destino del ganado muerto en los dos últimos meses

El diputado Patxi Sierra-Sesumaga reconoció públicamente el pasado martes que desconoce lo que han hecho los ganaderos vizcaínos con las reses muertas a partir del 22 de noviembre, fecha en que la Diputación suspendió la recogida de ganado fallecido ante la imposibilidad de incinerar los cuerpos. Entonces apeló a la responsabilidad de los dueños.

Sierra-Sesumaga compareció ayer ante las Juntas Generales vizcaínas y apenas ofreció más datos. Antes de la sesión, comentó a los periodistas su convencimiento de que 'no ha habido incidentes de enterramientos masivos', pero que no descartaba 'que los haya habido siempre individuales y porque no cabía otra salida'. Expresó su confianza en que 'se hayan depositado en lugares convenientes'.

Ya en la comisión de las Juntas, explicó que, 'a pesar de no ser de su exclusivo ámbito competencial', este departamento venía prestando desde 1996 a los ganaderos el servicio de recogida de cadáveres de animales. El diputado dijo que, tras prohibirse su destino para harinas cárnicas el 22 de noviembre, no había una instalación que se hiciera cargo de los despojos, por lo que se decidió anular la recogida.

La oposición, que censuró la aportación de datos a la prensa antes que a las Juntas, no quedó convencida de sus explicaciones. Julen Aginako (EH) comparó esta actitud con lo ocurrido en Guipúzcoa y Álava, donde prosiguió la recogida a pesar de no disponer de una alternativa.

'Chapuza descontrolada'

'En Vizcaya ha habido una chapuza descontrolada. No sabemos cuántas cabezas han muerto, cuántas se han sepultado, cúantas han fallecido sin análisis. Ha sido un error mayúsculo y esto es responsabilidad de la Diputación'. Gotzone Mora (PSE) pidió al diputado de Agricultura la elaboración de un estudio para conocer la ubicación de las reses muertas en los dos últimos meses. 'Así se podían evitar problemas a posteriori y comprobar si puede haber alguna red acuífera cerca'.

En su réplica, Sierra-Sesumaga manifestó que la recogida de los animales no resolvía el problema. '¿Y luego qué hacemos? Álava y Guipúzcoa tienen el mismo problema. Ya dijimos el 22 de noviembre que no recogíamos los cadáveres porque no podíamos cumplir la ley'. El director de su departamento, Jon Legarreta, aportó al final de la comparecencia un dato más: 'Hemos recogido ganado mayor [muerto] en Carranza [la zona vizcaína donde se concentra gran parte de la cabaña del territorio]. En el resto de Vizcaya es dónde no se ha recogido en dos meses'.

También ayer, el consejero de Agricultura, Iñaki Gerenabarrena, aseguró desconocer el destino de las reses y destacó que la competencia es de la Diputación. 'No hemos hecho el seguimiento de dónde están y qué es lo que ha pasado con estos animales', señaló. 'Tampoco conocemos que haya habido ningún problema porque, de haberlo habido, habríamos sido los primeros en enterarnos', informa Cristina Angulo. El consejero criticó la propuesta Gobierno central de permitir el enterramiento de las reses muertas cuando haya problemas para incinerarlas. Gerenabarrena calificó la idea de 'poco seria'. 'Es como hacer lo del avestruz, meter la cabeza debajo del ala y decir que como no soy capaz de resolver un problema, lo voy a enterrar', dijo.

Frente a la política del Ejecutivo central, Gerenabarrena defendió la 'respuesta integral' que al tema de los residuos animales está dando su departamento. El Gobierno vasco, que ha llegado a un acuerdo con las cementeras para la quema de los desechos, tiene previsto conceder una línea de ayudas para financiar los 200 millones de pesetas que invertirán Cementos Rezola y Cementos Lemona para poder incinerar los residuos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de enero de 2001

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