Duran amenaza con abandonar el Gobierno si no hay un nuevo reparto de poder en CiU

El nombramiento de Mas como consejero jefe provoca la protesta de los socios de Pujol

Si no hay 'un acuerdo global' en las conversaciones abiertas para 'refundar' la coalición CiU, Unió no aceptará el nombramiento de Mas y se retirará del Gobierno catalán, según sostienen los democristianos catalanes. Duran lo advirtió ayer públicamente antes de partir hacia México en viaje oficial, donde el día 16 será recibido por el presidente Fox. La secretaria general de Unió, Núria de Gispert, y uno de los principales dirigentes de CDC, Xavier Trias, tienen ya el encargo de sus respectivos partidos para negociar inmediatamente esa refundación.

La base de la coalición CiU ha sido hasta ahora la proporción 75/25. De cada cuatro candidatos, tres para CDC y uno para Unió. Y lo mismo a la hora de atribuir carteras en el Gobierno catalán, cargos en la Administración de la Generalitat, etcétera. El factor que inclinaba la relación en beneficio de CDC era la excepcional figura de Pujol. Pero Unió sostiene que, iniciada la retirada de Pujol, hay que ir a la paridad. Lo que supone reformular enteramente las bases y el funcionamiento de la coalición.

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Eso no se plantea ahora como mera cuestión de porcentajes. Es, sobre todo, la voluntad de que las decisiones políticas que afectan a la coalición se tomen mancomunadamente y entre iguales. Duran ha dado por perdida la batalla de la sucesión y aceptará a Mas como futuro candidato a la presidencia de la Generalitat, pero Unió no quiere que nadie tenga la misma autoridad que Pujol. Esto se ha acabado.

Los convergentes, comenzando por el propio Pujol, se mostraron ayer conciliadores. El presidente recordó que CiU siempre ha resuelto sus conflictos internos y aseguró que también resolverá éste. Artur Mas, que ayer dejó la presidencia de la Federación de CDC de Barcelona, se mostró convencido de que la coalición no corre ningún peligro.

'Si Unió reclama algún departamento, estoy seguro de que el presidente será sensible a ese planteamiento', dijo para quitar hierro a la crisis abierta en la coalición. No obstante, admitió que CiU se halla en una situación arriesgada: 'En las carreras de relevos el momento más delicado es la entrega del testigo, y lo que tenemos que demostrar es que somos capaces de organizar ese relevo para continuar la carrera'.

El futuro conseller en cap no precisó los contenidos que va a tener su nuevo cargo. Tan sólo explicó que concentrará 'los esfuerzos de liderazgo' en una persona determinada para que esta 'lo asuma en el futuro y sea el referente, el que tome el timón y las decisiones'.

Diversos dirigentes de Unió expresaron su disgusto por la pretensión de CDC de presentarles como un partido que 'sólo reclama cargos y poder'. Negaron que Duran haya exigido para su partido el departamento de Sanidad del Gobierno catalán como condición para aceptar a Mas. Los democristianos afirman que quien aspira a hacerse con Sanidad en esta crisis, que va a suponer el cambio de titular por lo menos en Economía, Presidencia y Cultura, es uno de los convergentes próximos a Mas y a la familia Pujol, Felip Puig.

'Si Unió defiende sus intereses como partido no hace nada distinto de lo que hace el presidente Pujol con su decisión en favor de Mas, que no tiene justificación institucional, sino como opción de partido', declaró Duran. Se ha acabado el tiempo, añadió, de presentar siempre a unos como defensores del país y a los otros como defensores de su partido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de enero de 2001.

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