Columna
i

La Iglesia del PP

Tal y como había anunciado, el PP no asistió al concierto-homenaje a Ernest Lluch que el viernes tuvo lugar en San Sebastián. Para el Partido Popular -lo recogíamos el domingo pasado en esta columna- ese homenaje era un acto 'inmoral'. ¡Muy bien! Allá el PP con sus descalificaciones. La ventaja de la democracia es que cada cual puede lanzar al viento sus estupideces, sus insultos y depropósitos sin que el poder constituído, es decir, el poder coercitivo, pueda venir a pedirnos explicaciones a quienes nos lo tomamos a broma. Los obispos de Álava, San Sebastián, Bilbao y Pamplona habían convocado, para ayer sábado, un encuentro oracional en la explanada de Mendizabala donde tendría un acto de oración conjunta por la paz en Euskadi. Se trataba del 'acto más importante promovido por la Iglesia vasca en los últimos años'. La convocatoria hecha por los obispos se centraba en el siguiente lema: 'Entre todos, Paz para todos'. Tampoco esta convocatoria fue del gusto del PP que anunció que no se adheria, como partido, a la misma (aunque algunos militantes manifestaron su disposición a asistir al acto) Lo mismo hizo EH. Sí mostraron su adhesión a la llamada de la Iglesia vasca y anunciaron su presencia en el acto, el resto de los partidos: PSOE, IU, PNV, EA y Unidad Alavesa.

Uno 'comprende' -hace esfuerzos por comprender- que al señor Aznar y sus seguidores del PP les rebiente un homenaje a Ernest Lluch. No por la persona sino por lo que significa, por sus ideas.Ya expuse las razones en mi columna del pasado domingo. Pero que el PP no acuda a una llamada de la Iglesia en favor de la paz es algo que no se entiende. Que un partido, cuyo presidente quiere liderar la democracia cristiana europea, no acuda a una llamada de la Iglesia en busca de la paz resulta, no curioso, sino preocupante. Y muy precupante.

En el acto celebrado ayer en la explanada de Mendizabala convocado por la Iglesia vasca, al que acudieron más de 50.000 personas, se leyó un comunicado del Papa en el que pedía 'que se restablezca el entendimiento entre los hombres, las familias y los pueblos del País Vasco y en toda la querida nación española'. El Partido Popular declinó asistir al mismo aún sabiendas de que el Papa iba a enviar un mensaje a los asistentes. Pero es que la convocatoria estaba hecha por la Iglesia 'vasca'. Esa es la cuestión. ¡Y eso que entre los prelados convocantes ya no se encuentra el pérfido Setién! No importa. Al señor Aznar y a sus comilitones dirigentes del PP estos obispos no son los suyos, los de 'su Iglesia'. Seguramente, añoran los tiempos del cardenal Gomá saludando brazo en alto. Aquello sí que era una Iglesia y unos prelados como debe ser. ¿Qué clase de Iglesia es ésta -la vasca- a cuya llamada acuden los rojos de IU y del PSOE y los separatistas del PNV y EA? ¿Pero en qué país vivimos?, se preguntan los del PP. Pues muy sencillo, señores míos, se les podría responder. Un país que no es el que ustedes querrían sino el que realmente es. ¡Qué le vamos a hacer!

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de enero de 2001.