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INVESTIGACIÓN

La adicción a la cocaína altera más de 400 genes

Investigadores de la Universidad de Emory (EE UU) han identificado más de 400 genes afectados por el consumo a largo plazo de cocaína. El hallazgo, divulgado por la Sociedad Americana de Neurología en noviembre, constituye el primer perfil molecular o huella dactilar de la adicción humana a las drogas, lo que podría conducir al desarrollo de un sustituto terapéutico de la cocaína similar a la metadona, que lo es para la heroína.

'Chips' genéticos

Para esta investigación se ha utilizado la técnica de microarrays o microorganización de ADN (una tecnología que permite estudiar simultáneamete muchos genes contenidos en un chip genético). Con ella se ha analizado tejido cerebral de 10 personas que habían consumido grandes dosis de cocaína y se ha comparado con el de otras tantas no consumidoras adoptadas como grupo control. De los 9.000 genes investigados por cada sujeto, más de 400 estaban afectados: habían sido activados o desactivados como consecuencia del consumo prolongado de cocaína. "Por primera vez nos hemos centrado en una parte del genoma humano para determinar los efectos de una droga como la cocaína", afirma Scott Hemby, director de Emory DNA Microarray Facility y profesor de Farmacología de la Facultad de Medicina de Emory. "Nos va a costar mucho tiempo resolverlo, pero estamos creando un marco que podrá utilizarse en los estudios de la adicción al alcohol y a sustancias opiáceas, además de otras patologías humanas, que finalmente desembocarán en el desarrollo de nuevos tratamientos".

La identificación de marcadores genéticos para la adicción podría ser el avance más significativo de las últimas décadas en la investigación de la adicción a las drogas. Gran parte del trabajo ha sido posible gracias al reciente desarrollo de la tecnología de microorganización del ADN, que permite la evaluación simultánea de miles de genes. Hemby señaló que la herramienta ha sido todo un hallazgo para los investigadores que estudian el comportamiento mamífero complejo, como la adicción a la cocaína, en el que se ven implicados cambios coordinados en la expresión de muchos genes.

Una vez concluido el trazado del mapa del genoma humano al completo, Hemby espera poder acceder pronto a una biblioteca completa con la que se podrán hacer chips genéticos.

Teniendo en cuenta el número de genes que ya han sido identificados, espera encontrar muchos más genes cuya regulación se haya modificado por el proceso de adicción a la cocaína. Y señaló que, aunque el hallazgo de genes con regulación modificada ha marcado un avance significativo, resulta igualmente importante la identificación de aquellos que se mantienen sin cambios por el consumo prolongado de esta droga.

El estudio de Hemby abre muchas nuevas fronteras en la investigación de los mecanismos de adicción. Normalmente los estudios convencionales sobre la adicción a las drogas han intentado usar animales para crear modelos válidos también para los humanos, pero la adicción a las drogas es un fenómeno exclusivamente humano, de forma que no es posible reproducir con precisión en el laboratorio la miriada de procesos moleculares que entraña.

Aunque muchos investigadores siguen centrándose en la identificación de los receptores cerebrales de las drogas, Hemby afirma que cada vez hay más pruebas de que los genes constituyen el fundamento biológico de la adicción. A medida que los científicos vayan adquiriendo una mayor comprensión de la biología de la adicción a la cocaína, esperan desarrollar medicamentos que logren tratar la toxicomanía con eficacia y sin graves efectos secundarios. Estos medicamentos se centrarían en aspectos concretos de las rutas bioquímicas que fomentan el deseo de consumir cocaína.

El Instituto Nacional sobre Consumo de Drogas de EE UU ha establecido como prioridad el desarrollo de un sustituto terapéutico de la cocaína que pueda tener la misma función que la metadona como sustituto de la heroína. Hemby dice que es posible que no se pueda vencer por completo la adicción. "No es razonable creer que podamos curar a los adictos a la cocaína, por eso deberíamos centrarnos en cualquier perspectiva terapéutica que permita evitar las recaídas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de diciembre de 2000