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El donostiarra Miguel Artola dirige un equipo de expertos que recorren los ocho siglos de Historia de San Sebastián

La bibliografía sobre San Sebastián cuenta desde ayer con una publicación de lujo que sobrepasa con mucho el concepto común que existe de lo que es historia local, hecha con minúsculas, sobre el pasado de una ciudad. Desde ayer, la capital guipuzcoana cuenta con un análisis histórico de sus ocho siglos de existencia realizado por un equipo de especialistas de primera línea al frente del cual ha estado el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y premio nacional, Miguel Artola, un donostiarra que comparte su residencia entre Madrid y el Cantábrico. Esta circunstancia es la que permitió al Ayuntamiento donostiarra sugerirle la iniciativa de embarcarse en esta Historia de Donostia San Sebastián, una obra realizada con un rigor académico inusual en este tipo de empresas. Los ocho siglos de historia de la ciudad, hasta ahora en la penumbra y el desconocimiento, se convertirán así en una referencia obligada de cara a los retos de futuro que tiene que afrontar la ciudad el nuevo milenio.La historia medieval de Donostia ha sido estudiada por José Angel García de Cortázar; su continuación, los dos siglos que discurren entre 1.500 a 1.700, ha sido escrita por José María Imizcoz. El propio Miguel Artola desgrana el siglo XVIII y las alternancias que caracterizan la primera parte del XIX, mientras que Luis María Castells aborda la historia donostiarra que transcurre desde el derribo de la muralla, en 1864, hasta la guerra civil. El desarrollo de los últimos años de historia reciente ha sido descrito por Félix Luengo.

Entre los episodios más relevantes de los ocho siglos de desarrollo y crecimiento de la historia de San Sebastián, los autores destacaron ayer dos episodios singulares: la grave crisis que produjo el incendio de 1813, y la decisión de derribar sus murallas, sesenta años más tarde, en 1864. Entonces, la ciudad tuvo que tomar importantes decisiones, tras arduos y duros debates, sobre su perfil urbanístico y su modelo social. Un precedente cuyo conocimiento ilustra bien sobre cuáles son las dinámicas que interfieren en el crecimiento de una ciudad y puede ayudar a decidir el futuro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de diciembre de 2000