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Detectada una fuga radiactiva en la central nuclear rusa de Novovoronezh

Ucrania reclama la ayuda prometida por Occidente para compensar el cierre de Chernóbil

Las autoridades rusas reconocieron ayer la existencia de un "foco radiactivo" en la central nuclear rusa de Novovoronezh, situada a unos 500 kilómetros al sur de Moscú, junto al río Don. Dichas autoridades circunscribieron el problema al interior de la central, que agrupa a cinco reactores nucleares de agua a presión, dos de ellos ya parados. La reacción oficial responde, sin embargo, a una serie de informaciones dadas a conocer por organizaciones ecologistas rusas que aseguran que algunas muestras tomadas en el exterior presentan índices "amenazantes" de radiactividad.

Dichas muestras recogidas fuera de la central nuclear son de sedimentos del río Don en las proximidades de Novovoronezh y del suelo de un bosque que separa el complejop nuclear de la citada ciudad rusa, según publicó el lunes la organización ecologista noruega Fundación Bellona en su revista de Internet (www.bellona.no). El elemento radiactivo hallado en las muestras es cesio 137, uno de los subproductos resultantes de la fisión del uranio 235, el combustible de las centrales nuclearesLa publicación noruega agrega que cientos de kilómetros río abajo han sido hallados también fuertes niveles de radiación en el pantano de Tsimlansk, situado en las proximidades de Rostov. El origen de dicha radiación se atribuye también a cesio 137 proveniente de fugas producidas a lo largo del tiempo en la central nuclear de Novovoronezh.

Posiblemente para contrastar estas informaciones, la agencia rusa Interfax preguntó ayer sobre el problema a un portavoz del Ministerio ruso de Energía, quien se limitó a señalar que había sido detectado un "foco radiactivo" en los controles efectuados en conducciones que en su tiempo llevaron agua a los dos reactores nucleares parados en 1988 y 1990. En funcionamiento siguen otros tres reactores, dos de 440 megawatios y uno de 1.000 megawatios. El portavoz precisó que, como medida de seguridad, el área había sido aislada con alambradas.

Un portavoz del ministerio para Situaciones de Emergencia citado por Efe restó importancia al incidente: "No es ninguna catástrofe. A juzgar por todo, se trata de un sector que quedó contaminado cuando los reactores aún funcionaban".Situar la zona contaminada en instalaciones que daban servicio a dos unidades supone que ésta se encuentra lejos de los reactores, la única área donde la radiactividad es inevitable. Aunque las fuentes oficiales no lo precisaron, el foco contaminado podría situarse en el circuito de refrigeración de ambos reactores, que tomaba agua del río y la devolvía luego más caliente.

Este problema de seguridad nuclear se ha conocido apenas 10 días antes de que se produzca el cierre definitivo de la central de Chernóbil, previsto para el próximo día 15. Dicha planta se encuentra cerca de Kíev, la capital de Ucrania.

El presidente del país, Leonid Kuchma, intervino ayer ante la Rada Suprema (Parlamento) para debatir el cierre, que prometió en junio pasado, durante una visita de Bill Clinton. Kuchma insistió en que el problema de Chernobil "concierne a toda la humanidad" parar justificar su exigencia de que Occidente se haga cargo del coste del cierre de la central y de la reparación del sarcófago que cubre el reactor número cuatro, que el 26 de abril de 1986 se salió de control y provocó la mayor catástrofe nuclear civil de la historia.

"El pueblo ucraniano ha pagado demasiado cara la catástrofe", subrayó Kuchma. El coste del cierre lo sitúan los expertos ucranianos entre los 2.000 y los 5.000 millones de dólares (entre 370.000 y 925.000 millones de pesetas).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de diciembre de 2000