Crítica:ROCK - SOULFLY
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Metal brutal

Los temas antiguos

Soulfly

Max Cavalera (guitarra y voz), Mikey (guitarra), Marcelo N. (bajo) y Joe Nuñez (batería). Sala Macumba. 2.800 pts. Madrid, miércoles 29 de noviembre.

Brutal demostración de los niveles a los que puede llegar el rock metálico. El concierto de los brasileños Soulfly el miércoles en Madrid marcó unos niveles de volumen y distorsión de récord mundial. La banda del ex Sepultura Max Cavalera hizo un recorrido de una hora -físicamente, más tiempo debe ser difícil de aguantar- por los dos álbumes del grupo, cuya música, según los seguidores de Cavalera, era la que tenía que haber seguido haciendo Sepultura, que ahora andan más de capa caída.Atendiendo a una extraña fusión de metal e influencias brasileñas, con un telón de fondo de carácter religioso y espiritista, Cavalera, cuya forma de cantar sigue siendo como si le sometieran a duchas intermitentes de agua helada, hizo un concierto duro, sin concesiones y en medio de una atmósfera de entrega en una sala llena de chicos y chicas ataviados con las galas del eterno metalero, a saber: pelos largos, trenzas jamaicanas, torsos al aire -ellos- y una sudoración ambiental tipo vestuario de rugby, que se veía levemente atenuada por el olor a fumables.

En cuanto a las canciones -melodía cero, ritmo machacón y guitarras industriales diez-, brillaron especialmente las antiguas No hope, no fear, Quilombo y Umbabarauma, aunque el nuevo material, del que hay que destacar No, Mulambo o Pain, ya ejercen también de himnos de culto para iniciados.

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