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El canal Algerri-Balaguer estará acabado en 2004, según Agricultura

El canal Algerri-Balaguer, cuyo perfil se dibuja ya de forma inconfundible en las extensas planicies de la comarca leridana de la Noguera, estará acabado en el año 2004, según anunció ayer el consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca, Josep Grau, después de sobrevolar en helicóptero la futura zona regable de los municipios de Algerri, Albesa, Torrelameu, Menàrguens, Castelló de Farfanya y Balaguer. Las proyecciones señalan que el esperado canal Algerri-Balaguer convertirá en regadío hasta un total de 8.000 hectáreas de cultivos de secano de estas seis poblaciones leridanas.

La Generalitat de Cataluña invertirá en la construcción de esta importante infraestructura más de 18.000 millones de pesetas. Del proyecto ya se ha construido la estación de bombeo en el Noguera Ribagorçana y los primeros 18 kilómetros de canal.Josep Grau comprobó ayer cómo las obras del canal ya han coloreado de verde una superficie de 1.300 hectáreas de Algerri, primer municipio al que llegó el agua en la primavera de 1999. Los agricultores de esta localidad están muy satisfechos por la entrada en servicio de una infraestructura hidráulica que ha contribuido directamente a mejorar el rendimiento de sus cultivos y que, además, ha duplicado el valor de sus tierras. Si los trabajos de construcción continúan al ritmo actual, el próximo mes de marzo está previsto que se puedan regar otras 1.000 hectáreas, éstas en el término municipal de Albesa.

Concentración parcelaria

El responsable de Agricultura exhortó a los alcaldes y a los regantes de las demás poblaciones afectadas por el proyecto a no poner trabas al proceso de concentración parcelaria a fin de que las obras puedan estar acabadas dentro de los cuatro años anunciados. Después de Albesa, el canal continuará hacia Torrelameu, Menàrguens, Castelló de Farfanya y Balaguer.

El canal Algerri-Balaguer, de 28 kilómetros de longitud, entró en servicio en abril de 1999 con ocho años de retraso después de haber superado numerosos obstáculos de toda índole. En 1990, la Generalitat se vio obligada a modificar la ubicación de la toma de captación, prevista inicialmente al pie de la presa de Santa Ana, en territorio aragonés, y cuatro años más tarde el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña declaró ilegal el proyecto al considerar que no tenía competencias en la cuenca hidrográfica del Ebro. Una vez resueltos los problemas administrativos y legales, la Administración autonómica tuvo que vencer la resistencia de los regantes, que se negaban a adelantar el 30% del coste total de las obras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de noviembre de 2000

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