Sopladora de hojas
8.30 de una preciosa mañana dominical, día de descanso por excelencia, cuando uno puede dormitar en la cama sin levantarse a tomar el café apresurado de cada mañana. ¿Qué les voy a contar a ustedes? Pero no, no de los noes: el equipo de limpieza del Ayuntamiento de Madrid se encarga de despertarnos con un aparato mecánico tan ruidoso que -no doy crédito a mis oídos y menos a mis ojos- sirve, aparte de despertador público, para remover de entre los coches aparcados todas las hojas, papeles y polvo que encuentra en su camino para que otra máquina escoba los recoja. ¿Es domingo? Sí, es domingo. Señor alcalde, ¿no puede hacerse este furioso trabajo en días laborales? ¿Se puede utilizar un aparato menos estruendoso, como, por ejemplo, una silenciosa escoba de palo?Ha transcurrido una semana y es de nuevo domingo. Son las 14.30 de otra preciosa mañana otoñal, cuando el aperitivo y mis oídos son violados estrepitosamente, otra vez, por esa "dichosa máquina" que no puedo denominar sino "escuperruidos", "levantapolvos", "jodedomingos" y "mala leche", mucha mala leche por un Madrid cada día más sucio... ¡Hasta el domingo!- Félix Melendo Delgado.
Archivado En
- Basura
- Contaminación acústica
- Opinión
- Recogida basuras
- Residuos urbanos
- Limpieza viaria
- Ayuntamientos
- Residuos
- Administración local
- Madrid
- Limpieza urbana
- Comunidad de Madrid
- Contaminación
- Problemas ambientales
- España
- Administración pública
- Medio ambiente
- Saneamiento
- Salud pública
- Política sanitaria
- Equipamiento urbano
- Urbanismo
- Sanidad
- Salud


























































