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Crítica:TEATRO
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

El viejo vals

Dirección inteligente

Un vals vienés, una comedia muy parisina, un enredo escandinavo, un autor americano: este espectáculo es de una gran belleza y de una mediana ejecución en España. Muchos recordarán la película de Ingmar Bergman, de las de enredo amoroso, tenue trama, sexo dulce y sentimentalismo nostálgico.La música de Sondheim es extraordinaria y, como siempre, sobrepasa el género, está por encima del uso en Broadway. Es tambien letrista de sus canciones: el idioma encaja perfectamente en la composición, y la traducción le perjudica. Es habitual. Música y letra forman un todo en los casos que podemos llamar normales.

Música para una noche de verano

(A little night music), inspirado en la película Sonrisas de una noche de verano, de Ingmar Bergman. Música y letras, Stephen Sondheim, Libreto, Hugh Wheeler. Traducción de Roser Batalla y Roger Peña. Intérpretes, Xavier Fernández, Anna Argemí, Ana Feu, Albert Garcia Demestres, Teresa de la Torre, Miranda Gas, Montserrat Carulla, Victor Pí, Ángel Llácer, Alicia Ferrer, Constantino Romero, Núria Canals, Vicky Peiía, Victor Guillén, Jordi Boixaderas, Mirela Ros, Maria Cirici, María Molilis. Arreglos musicales, Manuel Gas, Escenografía, Jon Berrondo, Vestuario, Antonio Belart, Diseño de iluminación, Quico Gutiérrez, Diseño de sonido, Juan Manuel Galiano. Coreografía, Marta Carrasco. Dirección musical, Manuel Gas. Dirección, Mario Gas. Festival de Otoño de Madrid. Teatro Albéniz.

Con esto no quiero decir que la traducción de esta obra sea inadecuada, y que los actores no tengan un buen tono interpretativo: pero está tan divulgada la obra de Sondheim, ha sido tantas veces interpretada por cantantes americanos de primer orden y por grandes orquestas, que se fuerza la comparación, y pierde.

Como sucede con el recuerdo de la película de Bergman. Para quien no tenga ese especial prejuicio, queda un espectáculo muy grato.

La dirección de Mario Gas es, como suele ser habitual en él, inteligente y artística. Mueve sus personajes, ha creado un reparto de actores de prestigio, la escenografía es viva y dentro de la estética no es perjudicial para el desarrollo de la función, que avanza con soltura.El público fue entrando en ella, a partir del magnífico vals del preludio, y subiendo en su admiración por todos: fueron aplaudidos al final de los números y ovacionados interminablemente al terminar el espectáculo. Puede considerarse un buen éxito.

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