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Los conductores de autobús podrán denunciar a los coches que ocupen el carril del transporte público

El Ayuntamiento de Barcelona sigue firme en la batalla contra el incivismo. El próximo asalto busca erradicar a quienes utilizan para circular, parar e incluso aparcar el carril reservado a autobuses y taxis. Los empleados de la empresa Transportes Metropolitanos podrán comunicar las infracciones que se encuentren en su recorrido y a continuación la grúa se pondrá en movimiento. Si no llega a tiempo, se procederá a extender la denuncia y tramitar la multa sobre la base del testimonio del conductor. El Ayuntamiento pretende que la medida sea efectiva en Navidad.

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Imposibilidad de recurso

La batalla contra la indisciplina viaria iniciada el pasado mes de septiembre está a punto de conocer una nueva ofensiva. El Ayuntamiento de Barcelona ha negociado con Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) que sus empleados puedan actuar como denunciantes de un determinado tipo de infracción: la ocupación del carril reservado al transporte público (taxis y autobuses). TMB está dispuesta porque las horas que sus conductores, y consiguientemente los usuarios de los autobuses, pierden cada día son una grave losa sobre el tráfico de la ciudad.Que los conductores de autobús puedan denunciar a coches particulares no es una innovación de Barcelona. En algunas ciudades europeas ya se hace, aunque no siempre con el mismo sistema. El que se aplicará en las calles barcelonesas es la comunicación radiofónica. En estos momentos, los autobuses están conectados a la central por un sistema de radioteléfono. Ahora, además de emplearse para comunicar las incidencias, servirá para dar cuenta de que la furgoneta tal, con número de matrícula cual, se halla estacionada en la calle que sea ocupando el carril reservado al transporte público.

De inmediato, la Guardia Urbana enviará un agente y una grúa con la intención de extender la denuncia y llevarse el vehículo infractor. Si, como ocurre a menudo, éstos llegan con retraso, la comunicación de los empleados de la compañía de autobuses servirá para que los agentes de la policía local extiendan una "denuncia a requerimiento", que será validada por el concejal responsable de la vía pública y pasará a ser ejecutiva.

La validación por parte de la concejalía es el paso necesario para que la snción no pueda ser recurrida, aunque no haya sido extendida directamente por un guardia.Este método ha sido elegido en competencia con la instalación de cámaras fotográficas en las delanteras de los autobuses, que exigía igualmente la participación del conductor y presentaba el mismo problema de validación. De todos modos, la instalación de cámaras no ha sido totalmente rechazada como elemento de refuerzo.

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En el área de movilidad del Ayuntamiento se cree que la medida podrá entrar en vigor coincidiendo con la campaña de tráfico de Navidad. Sus responsables están convencidos de contar con el apoyo de la ciudadanía porque no buscan incrementar las multas, sino facilitar los movimientos del transporte público en una ciudad que se había caracterizado por respetar los carriles reservados a taxis y autobuses.

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