El Guggenheim de Nueva York dedica una gran exposición a Armani

400 modelos, que se exhibirán en Bilbao, ilustran los 25 años de carrera del diseñador

¿Tiene cabida la moda en un museo de arte contemporáneo? Es la pregunta que inevitablemente surgirá cuando hoy el Guggenheim de Nueva York abra al público una exposición monográfica sobre Giorgio Armani, el modista italiano que ha edificado un imperio de glamour y de millones sobre el minimalismo y la sobriedad cromática. En la puesta en escena del director teatral Robert Wilson, que ha redibujado el edificio de Frank Lloyd Wright para este homenaje, más de 400 modelos ilustran los 25 años de carrera del diseñador. La exposición viajará a Bilbao el próximo mes de marzo.

La retrospectiva ilustra ante todo que, a sus 66 años, Armani sigue siendo uno de los diseñadores más poderosos y ricos del mundo de la moda. El miércoles por la noche, la gala de presentación en Nueva York reunió a lo más granado de la ciudad, que no quiso perderse el acontecimiento social de la temporada. Entre los asistentes estaban Richard Gere, Michelle Pfeiffer, Robert de Niro, Lauren Bacall, Claudia Cardinale, Lauren Hutton, Jeremy Irons, la española Inés Sastre, Isabella Rossellini y Glenn Close.La exposición de Armani es espectacular. El director de teatro norteamericano Robert Wilson ha moquetado el frío pavimento de la rotonda de Wright y ha aislado sus rampas con una tela translúcida para dar un toque más intimista a la exposición. Los modelos no van por orden cronológico sino cromático. El negro, por supuesto; el beis, el blanco y en raras ocasiones los colores más vivos van apareciendo en las creaciones que parecen flotar en el aire, sujetas por inexistentes maniquíes de fibra de vidrio, creados para la ocasión, y que se adaptan perfectamente a la prenda.

La muestra empieza con una puesta en escena, en un decorado en blanco y negro, de los vestidos de noche más brillantes de Armani. Siguen los diseños más minimalistas y andróginos del creador y pasa radicalmente a los brillantes sueños orientales, muy marcados por la influencia japonesa. Una sala colindante recuerda la relación privilegiada del diseñador con Hollywood, que le catapultó a la fama en 1980 cuando los trajes de Richard Gere en American gigolo marcaron el resto de la década.

El último piso termina con la colección primavera-verano de 2001. "No podíamos poner modelos que se venden en las tiendas así que elegimos el vídeo para mostrar que éste era un proceso creativo activo", explica Koda. Un aspecto quizás demasiado publicitario que sin duda alimentará las críticas de los detractores, como el hecho de que Krens tuviera la idea de la exposición después de que Armani se comprometiera a donar 15 millones de dólares a la Fundación Guggenheim, según aseguraba The Economist en mayo pasado.

"Sé que habrá polémica", comentaba el pasado martes Germano Celant, uno de los organizadores de la muestra, adelantándose a las primeras reacciones. "Lo cierto es que en los últimos 20 años el arte contemporáneo se ha dedicado al cuerpo. Después de haber pasado tanto tiempo centrado en esta primera piel es normal que ahora prestemos atención a la segunda piel, el vestido. La seducción del vestido también forma parte de la historia del arte contemporáneo".

El propio Armani se mostró algo impaciente, en un breve encuentro con los periodistas, ante las insistentes preguntas sobre si sus modelos podían compartir el mismo espacio que artistas más convencionales. "Me lo han dicho tantas veces", aseguraba, "y me molesta. Parecemos pretenciosos al hacer arte con moda, pero pienso de verdad que si conseguimos crear una emoción es una forma de arte".

La exposición fue idea de Thomas Krens. "Tom quería hacer algo sobre moda desde hace tiempo", dice Harold Koda, otro de los organizadores de la muestra, "pero quería algo seguro. Sin duda despertará la controversia. A principios de los ochenta el Metropolitan hizo algo similar con Yves Saint-Laurent y fue muy discutido. Aquí lo que no se puede cuestionar es la elección de Armani, es el diseñador que más ha influido la moda en las últimas décadas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 20 de octubre de 2000.

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